18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El siniestro total de Podemos tras el paso de Espinar y el "general" de Iglesias

Espinar y José Julio Rodríguez, los gestores del declive de Podemos Madrid.

Espinar y José Julio Rodríguez, los gestores del declive de Podemos Madrid.

La dimisión del secretario general, dos portavoces en la Asamblea purgados, una escisión... Los "morados" en Madrid son un erial con un partido a la deriva.

El pánico, no por esperado menos doloroso, se ha instalado en la cúpula de Podemos Madrid. Bueno, en realidad, en la gestora que trata de conducir el desastre de los morados en la principal comunidad autónoma -por su indudable proyección política y mediática- desde la traición de Íñigo Errejón a Pablo Iglesias, su fuga con Manuela Carmena y la dimisión del gran barón podemita que fue en su día Ramón Espinar.

El CIS ha dictado una sentencia que ya en la sede de Podemos en la calle Princesa de Madrid y en el despacho de Pablo Echenique se dar por asumida. De ser en 2015 la gran sorpresa del mapa político regional amenazando la hegemonía de la izquierda al PSOE a ser una alternativa residual.

Su candidata, Isabel Serra, es una desconocida y no logra remontar los pronósticos y este es el vaticinio demoledor sobre sus opciones: de los 27 escaños que Espinar se anotó en 2015 a los 17 que le augura el sondeo.

Pero lo peor, al margen de la irrupción de Más Madrid y de Errejón con una camiseta rival, es que Podemos Madrid se puede convertir en la cuarta fuerza de la comunidad, por detrás de PSOE, PP, Ciudadanos y Más Madrid. Y con Vox, con 6 escaños, como la marca que irrumpe como la novedad de la Asamblea con una Rocío Monasterio emergente.

 

Lorena Ruiz-Huerta y Juan Manuel López, dos portavocez de Podemos purgados en apenas tres años.

 

Pero, al margen del CIS, la de Podemos Madrid es la historia de un declive repleto de purgas, escisiones, apuñalamientos y dimisiones, entre ellas la de su secretario general, Ramón Espinar, incapaz en tres años de conducir la alianza de anticapitalistas, anarquistas, antisistema, comunistas de IU y todo una constelación de grupúsculos variados de la ultraizquierda.

Una guerra permanente que les costó el cargo a dos portavoces en la Asamblea, Juan Manuel López y Lorena Ruiz-Huerta, y en la que siempre se movió entre bambalinas el plenipotenciario de Pablo Iglesias en la región, el exJemad, José Julio Rodríguez.

Impuesto a dedo al frente de la gestora, genera odio viscerales entre las bases de Podemos Madrid. Y en este clima afronta el partido una cita con las urnas que le puede colocar al borde del precipicio.

 

 

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