07 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Gobierno cae en el esperpento: compra los test tarde y están defectuosos

El ministro de Sanidad, Salvador Illa en el Congreso de los Diputados

El ministro de Sanidad, Salvador Illa en el Congreso de los Diputados

El Gobierno ha tenido que reconocer que las pruebas diagnósticas adquiridas a China no sirven después de que la embajada del país asiático confirmase que el proveedor no tenía licencia.

La gestión de la crisis del coronavirus por parte del Gobierno va de mal en peor, cayendo incluso en el esperpento. Se ha tardado demasiado tiempo en contar con el material necesario para afrontar la pandemia y además, algunos de esos materiales han resultado inservibles como los test de detección rápida.

Y es que, después de que se destapara la noticia de que las nuevas pruebas compradas a China solo tenían una sensibilidad del 30% frente al 80% de los test tradicionales y que por tanto no han resultado válidos para el diagnóstico de la enfermedad, el Gobierno ha tenido que salir al paso.

De hecho, Fernando Simón ha tenido que reconocer que el primer lote adquirido a China "se ha evaluado y ha mostrado que no daba los resultados esperados", ya que sus características reales no coincidían con las especificaciones del fabricante, por lo que ha asegurado que "se van a devolver y adquirir nuevos".

 Sin embargo, la negligencia va más allá ya que la Embajada de China en España ha afirmado que la empresa Shenzhen Bioeasy Biotechnology, a la que según algunos medios el Ministerio de Sanidad ha comprado test rápidos para detectar el coronavirus, "no ha conseguido todavía la licencia oficial de la Administración Nacional de Productos Médicos de China para vender sus productos".

De manera que ha explicado que "la compra de materiales sanitarios anunciada por el Ministerio de Sanidad está en curso y los materiales no han salido de China aún" y ha señalado que "el Ministerio de Comercio de China ofreció a España una lista de proveedores clasificados, en la cual Shenzhen Bioeasy Biotechnology no estaba incluida".

Sin embargo, mientras desde Sanidad se siguen anunciando adquisiciones que no se podrán utilizar hasta dentro de unos días, los datos de la pandemia siguen siendo devastadores, registrando 56.188 casos diagnosticados y 4.089 fallecimientos, 655 más que ayer. Además, el número de pacientes en la UCI es de 3.679, mientras que el número de curados asciende a 7.015.

Aún así, Simón prefiere ser optimista ya que aunque los casos siguen creciendo, va ralentizándose el incremento y el uso de las unidades intensivas se está estabilizando, aunque invita a no bajar la guardia ya que los ingresos hospitalarios se alargan en el tiempo y aún existe el riesgo de colapsar el sistema aún más.

El despliegue militar sigue aumentando

Mientras tanto, el número de militares dedicados a la lucha contra el coronavirus sigue creciendo y ya ha superado ya los 3.000, más de los que están en misiones internacionales en el exterior, según los datos aportados este jueves por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el general Miguel Ángel Villarroya.

De hecho, hay ya 3.111 militares en la calle de 203 localidades dedicados a múltiples labores, como la desinfección de instalaciones críticas y servicios esenciales. Por ejemplo están presentes en el centro de control aéreo de Gavá (Barcelona), nueve hospitales, diez centros de salud y 154 residencias de mayores. En total, las Fuerzas Armadas llevan ya 753 residencias visitadas.

Además, el Ejército de Tierra ha movilizado a sus efectivos para reforzar la atención en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, dedicado casi en su totalidad a la atención de enfermos por coronavirus y al máximo de su capacidad. La Brigada de Sanidad será la encargada de contribuir a aliviar la situación del hospital con auxiliares de enfermería, celadores y ayudantes de quirófano. También el Mando Artillería Antiaérea aportará militares para funciones similares a las de celador.

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