Mestalla rompe su luna de miel (1-1)

Un gol de Gameiro en el 60, tras una larga revisión del VAR, no sirvió para ganar a una ordenada Real Sociedad, a la que parecía difícil generar peligro en ausencia de Dani Parejo.

La camisa blanca ibicenca de Marcelino no le dio suerte en su reestreno, aún en plena luna de miel con su afición de Mestalla, bronceado. El técnico, que tantos partidos ganó en el descuento la temporada pasada, vio como su equipo perdía dos puntos en el minuto 99, de penalti transformado por Oyarzabal. Un gol de Gameiro en el 60, tras una larga revisión del VAR, no sirvió para ganar a una ordenada Real Sociedad, a la que parecía difícil generar peligro en ausencia del director de orquesta, Dani Parejo. El propio Gameiro falló un penalti inexistente en el descuento, tras lanzarlo francamente mal. Del 2-0, se pasó al 1-1 final. El fin del verano.

Los sentimientos en este deporte son piezas de anticuario. Mestalla aplaudió a Rodrigo, a pesar de su flirteo con el Atlético. Un jugador de bastantes y relevantes goles en los grandes partidos, fundamental para redondear la superioridad física con la que el equipo hizo historia la temporada pasada. Aquel quedará como el equipo de Parejo y Marcelino, pero si ampliamos la nómina de autores, sospecho que citaremos a Rodrigo antes que a Guedes. Su disparo mordido al palo ante la Real, en el 80, evitó que reafirmara su perfecta tarde de redención.

Guedes pudo marcar el segundo en varias ocasiones, pero un inspirado Moyá lo evitó. También pudieron acertar los de Imanol Alguacil en distintas ocasiones, pero Cillessen tiene un imán. Brillante actitud del equipo donostiarra, presión alta, ejemplar trabajo colectivo. Fueron protagonistas en Mestalla.

Gran entrada en el estadio en el regreso a la rutina, a pesar de que buena parte de los aficionados estuvieran en sus casas de veraneo. Vuelve la Liga, los días laborables tienen razón. Correcto estreno del honrado Jaume Costa.

Es más que probable que este artículo se autodestruya en breve, como esos mensajes que recibía James Bond en las películas, pero da la sensación de que el Valencia no ha elevado su nivel respecto a la temporada pasada, a excepción de las grandes aportaciones de Cillessen, especialmente con los pies. Ya decimos, quizá sea un pronóstico osado, en verano siempre nos tiramos desde algún trampolín demasiado alto.

Si tenemos en cuenta el modus operandi de Peter Lim cuesta creer que los movimientos en este equipo vayan a quedar así. Es decir, que todo siempre puede empeorar. Una vez confirmado el mayor protagonismo del dueño en las decisiones, para ilusionarse con sus movimientos hace falta una imaginación lisérgica.

Hay demasiados mercenarios en el mundo como para ignorar a los que se sienten identificados con una causa, no importan las razones. Y Mestalla nunca olvidará la noche en la que Rodrigo se puso la peluca de Jaume Ortí. Ante ese gesto de grandeza, casi todo son detalles mínimos, incluso flirtear con el Atlético de Madrid. Eso sí, estamos a punto de empezar el mes con más divorcios y de todo puede ocurrir. Claramente.

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