07 de julio de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La pareja "torera" aparentemente más idílica y perfecta acaba con su matrimonio

Atrás quedaron los bailes que Ponce y Cuevas compartían en Instagram.

Atrás quedaron los bailes que Ponce y Cuevas compartían en Instagram.

Nadie lo hubiera dicho ni siquiera imaginado hace apenas unos meses. Todo lo que trascendía en torno a ellos era perfección, armonía y belleza... pero no era oro todo lo que relucía.

Formaban una de las parejas aparentemente más idílica y perfecta del panorama social patrio. Guapos, famosos, ricos, elegantes y siempre enamorados. Sin embargo, este miércoles la revista Semana sorprendía a más de uno anunciando la separación del torero Enrique Ponce y su mujer Paloma Cuevas despues de más de 25 años juntos.

La pareja ha iniciado ya los trámites de divorcio de manera amistosa ya que lejos de deberse a la aparición de terceras personas la separación estaría motivada por el desgaste de la relación.

Al parecer, la crisis entre el torero y la socialité empezó hace dos años. Entonces, intentaron salvar su matrimonio y su familia, tanto por ellos como por sus hijas, Paloma y Bianca. Pero pese a que han luchado mucho por su relación, la pareja ha terminado por admitir que el amor que existía entre ellos se había acabado.

Ahora, Ponce y Cuevas ultiman los detalles de un divorcio que se ha planteado de forma cordial, desde el respeto a su relación, a sus hijas, y al cariño que todavía se tienen. Sin embargo, la decisión está tomada y no hay marcha atrás.

Se trata de una noticia del todo inesperada, puesto que lo último que se supo del matrimonio es que se encontraban pasando el confinamiento en familia (junto a sus hijas y a los padres de la empresaria, Victoriano Valencia y Paloma Díez) en la finca que el diestro posee en Jaén, y que estaban igual de unidos que siempre.

Enrique y Paloma llevaban juntos toda la vida como quien dice. Se conocieron en 1992, cuando apenas eran poco más que dos niños, y lo suyo fue un auténtico flechazo. Cuatro años después, la enamorada pareja pasaba por el altar en una multitudinaria boda en Valencia. Desde entonces, casi un cuarto de siglo ha pasado en el que siempre se les ha visto enamorados y de lo más unidos.

El diestro y su mujer tienen dos hijas; Paloma, nacida en el año 2008 y Bianca, en 2012. Las pequeñas son el motor de sus vidas y, sin duda, su prioridad en estos delicados momentos.

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