21 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La presunta violación en Gran Hermano Revolution le explota en la cara a Podemos

Dime de que presumes y te diré de qué careces. Los graves sucesos que ocurrieron hace unos días en la casa más famosa de Telecinco han terminado por volverse en contra del partido morado.



El presunto abuso sexual en el “reality” de Telecinco ha puesto el foco en unos sucesos extraños que podrían haber sido utilizados para explotar la audiencia. Pero también han servido para retratar a algunos organismos e instituciones que dicen defender a la mujer.

La polémica sigue revoloteando en torno a Gran Hermano Revolution.  Lo sucedido en la casa de Guadalix de la Sierra sigue siendo un misterio que sirve para debatir si lo que pasó allí fue un caso de abuso sexual o un suceso explotado para incrementar la audiencia de un concurso que en esta edición está de capa caída.

 

Sin embargo, hay cuestiones al margen del simple concurso que van más allá. Por ejemplo, el silencio de entidades que deberían velar por la seguridad de las mujeres. Hasta ahora, tan sólo el Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, se ha pronunciado con un duro comunicado sobre el trato dispensado a la mujer en programas como Gran Hermano Revolution.

Esa actitud contrasta con el mutismo de asociaciones e instituciones de diversa índole, con la Fiscalía contra la Violencia de Género a la cabeza. Hasta ahora, la Fiscalía encabezada por Pilar Martín Nájera ha evitado pronunciarse al respecto. Mucho menos tomar la determinación de investigar de oficio la cuestión.

 

Fuentes judiciales señalan que la Fiscalía ha optado por ampararse en la decisión de la Guardia Civil de no investigar la cuestión. Sin embargo, se olvida que esa postura fue adoptada porque se trata de un presunto delito privado que debe ser denunciado por la víctima y que ésta, por el momento, se ha negado a ello.

Pero la Fiscalía no ha sido la única. Tampoco la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), encargada de velar por los contenidos que se emiten en televisión, ha roto su silencio ante un tema tan grave como una presunta violación en un programa televisivo.

 

El hecho de que Telecinco se haya colocado de perfil en la cuestión es reprobable pero comprensible. Lo que no lo es tanto es que asociaciones y líderes de opinión feministas o partidos políticos hayan tomado la misma actitud frente a un suceso tan grave como el que habría tenido lugar en la casa de Gran Hermano.

Uno de los ejemplos más sangrantes es el de Podemos, que habiendo agitado la bandera del feminismo como reivindicación hasta el punto de apoyar campañas contra el “manspreading”, ha mantenido un silencio total. Otro contraste más, ya que uno de sus apéndices, el Círculo de Podemos Feminismos, no tuvo empacho en abroncar a una tertulia matinal al considerar, según su criterio, que no contaba con suficientes mujeres.

 

Esa pasividad destaca mucho más por las decisiones adoptadas por la dirección del programa y de la cadena. Y es que contrasta con la actitud adoptada por Netflix, que suspendió la serie House of Cards tras conocerse los escándalos sexuales de su principal protagonista, Kevin Spacey. En eso, España también es diferente.

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