15 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Luis Alegre permite sólo cinco preguntas al peor estilo de la "vieja política"

Alegre ha vetado a cinco el número de preguntas de los medios.

Alegre ha vetado a cinco el número de preguntas de los medios.

El dirigente morado generó malestar entre los medios por una convocatoria de prensa que se convirtió en un ejercicio restringido. Los que criticaban los viejos modos los adoptan corriendo.

Todavía no llega al plasma de Mariano Rajoy pero Podemos empieza a dar algunos síntomas preocupantes de su querencia por ciertos modos de la vieja política. La convocatoria de una rueda de prensa muy sui generis en la tarde del miércoles en la sede de Podemos ha sido un ejemplo. 

Las previsiones apuntaban a que sobre las siete y cuarto de la tarde el secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, Luis Alegre, tenía prevista una comparecencia ante los medios de comunicación durante un receso del Consejo Ciudadano de Madrid.

Para sorpresa de los medios presentes en el lugar, desde el área de prensa del partido morado se explicó que la rueda consistía en un canutazo con declaraciones de Alegre en el que tan sólo respondería a cinco preguntas.

Esa situación ha obligado a los periodistas a realizar un pool a toda prisa para consensuar cinco cuestiones que han sido planteadas por un portavoz. A su llegada a la sala, Alegre ha soltado su discurso con especial dedicación a los ejes de actuación de Podemos en la Comunidad de Madrid. 

Nueva política, viejos modos

A la hora de realizar las preguntas, se le ha explicado el procedimiento a seguir por si hubiera una posibilidad de romper la cifra de preguntas. No ha habido manera. Por eso incluso algún periodista se ha burlado de la situación después de que Alegre felicitase por el "proceso participativo" para elegir preguntas y portavoz por parte de los medios. 

Obviamente, las preguntas han ido dirigidas a la crisis de Podemos en Madrid y al cese del secretario de Organización, Sergio Pascual. Alegre ha señalado que no estaba al tanto de la decisión y que fue informado con posterioridad a que se tomara la medida. 

Por lo demás, Alegre ha seguido el guión previsto: negar cualquier crisis y despejar balones fuera. "Lo que toca es trabajar para lograr los objetivos" o "Nos habría gustado contar con la participación de los compañeros que han dimitido" han sido sus frases de respuesta. También ha descartado plantearse otra decisión que seguir trabajando, por lo que puede entenderse que rechaza presentar su dimisión. 

Alegre ha asegurado sentirse respaldado y no ha entrado a valorar el cese de Pascual más allá de señalar que Pablo Iglesias lo explicará en el próximo Consejo Ciudadano estatal. 

En un momento dado ha hecho una breve aparición en el lugar el secretario político madrileño, Miguel Vila, también señalado por los dimitidos, mientras Alegre responsabilizaba de la crisis madrileña a "problemas organizativos naturales en una organización con dos años de vida". Vila se ha ido por donde ha venido. 

Alegre también ha negado la presencia de errejonistas y de almas: "No acaba de adaptarse a la realidad. En Podemos no hay dos almas. Hay cuatrocientas mil y cada una tiene posiciones distintas". 

Monedero llama a tomar ejemplo

Claro que si alguien ha ido a calzón quitado respecto a tomar nota de los modos de la vieja política para arreglar las crisis ha sido Juan Carlos Monedero. El ideólogo ha visto cómo un largo mensaje suyo enviado por Telegram hacía un llamamiento claro al respecto:

"Tenemos que aprender de quiénes son los que tenemos enfrente. Colmillos retorcidos de la vieja política". 

El problema es que esos colmillos, menos retorcidos, parecen estar germinando también en la nueva política. 

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