Nubarrones judiciales y tormentas internas en la precampaña de Compromís

Con Mónica Oltra ausente de viaje, la coalición sufre un procesamiento y un amago de deserción en su grupo en Valencia y el Bloc apoya la amnistía a los políticos presos



Quedan menos de tres semanas para las elecciones del 10 de noviembre y a Compromís, partido que aspira a mejorar su representación y a quien le salían las cuentas tras su pacto para ser la marca valenciana de Más País, se le está atragantando la precampaña.

En apenas cuatro días ha visto cómo en su principal bastión, Valencia, su concejal más polémico, Giuseppe Grezzi, amenazaba con volar al grupo de no adscritos y, casi a la vez, el edil que pugnaba por suceder al alcalde Ribó, Pere Fuset, será procesado por el accidente que costó la vida de un operario en las gradas para los conciertos de Viveros en 2017. Todo ello mientras el Consell Nacional del Bloc, partido mayoritario dentro de la coalición Compromís, se posicionaba este sábado del lado del independentismo catalán pidiendo "la amnistía de los presos políticos".

Estos hechos se han desencadenado en una semana en la que la principal referente de la formación nacionalista, Mónica Oltra, ha estado ausente del panorama político debido a un largo viaje por China cuyos frutos espera la oposición escuchar con avidez. Le ha acompañado el conseller de Economía, Rafael Climent, también de Compromís.

Esta situación ha elevado el nerviosismo en las filas de la formación compromisaria. En la ciudad de Valencia, Grezzi, con su amenaza de marcharse al grupo de no adscritos si no recibía el apoyo explícito y contundente de Compromís ante la estafa de la EMT, la empresa de transporte a su cargo, ha elevado el nerviosismo en el grupo municipal.

Tanto que el vicealcalde, Sergi Campillo, tuvo que presentarse en la sede de la entidad el pasado miércoles, de manera precipitada, para demostrar ese apoyo y para lanzar un dura andanada al PSPV, su socio de gobierno, que acababa de presentar una propuesta, apoyada por toda la oposición, para que Grezzi no esté presente en las comparecencias de trabajadores en la comisión de investigación de la EMT.

El ataque de Campillo, afirmando que había "un antes y un después", al grupo socialista tenía como trasfondo evitar una fuga del concejal de Movilidad a no adscritos, lo que hubiera dejado en minoría al ejecutivo local. Campillo y Ribó se han esforzado, desde el miércoles, en demostrar el máximo ´cariño´a Grezzi tras su órdago advirtiendo de que se marcharía.

Mientras, el concejal Fuset, delegado de Cultura Festiva y portavoz de Compromís en el Ayuntamiento, ha pasado de ser investigado a convertirse en procesado por la muerte de un operario en el montaje de la estructura para los conciertos de Viveros. El PSPV ha tratado de dilatar una respuesta al asunto y de no replicar a la andanada que sí que le lanzó Campillo la pasada semana, y se ha limitado a afirmar que está a la espera de más información, mientras que el alcalde Ribó trata de quitar hierro al procesamiento de uno de sus pupilos.

Todo ello ocurre días después de que las últimas encuestas le otorgaran a Compromís una mejora de escaños en las elecciones al Congreso, en las que podría pasar de uno a dos o tres después de convertirse en la franquicia valenciana de Más País.

No obstante, esos pronósticos salían publicados antes de la crisis en el Ayuntamiento de Valencia y también con anterioridad a la declaración del Bloc de apoyo al independentismo. Ha sido una semana frenética para Compromís en la que posiblemente ha echado más en falta que nunca a la vicepresidenta del Consell, de recorrido institucional por China

 

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