27 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Iglesias patina con un vídeo sobre "los de abajo" tras progresar él como pocos

Iglesias, en Palma durante la campaña electoral

Iglesias, en Palma durante la campaña electoral

El líder de Podemos intenta recuperar el espíritu de Vistalegre con un mensaje sobre los desfavorecidos que contrasta con su progreso económico y familiar durante la crisis.

Pablo Iglesias intenta viajar por el túnel del tiempo hasta 2014, cuando su verbo incendiario sobre la crisis catapultó a Podemos a unas cifras de apoyo y popularidad inéditas en un partido nuevo. Y lo hace, recuperando la retórica de Vistalegre, en un emotivo vídeo con el que pretende congraciarse con sus seguidores y levantar el vuelo, alicorto ahora según todos los sondeos electorales.

El problema es que han pasado cinco años y muchas cosas: la crisis no ha pasado para muchos, pero ha sido paradójicamente el periodo más rentable para Pablo Iglesias, que ha pasado de ser un humilde profesor de la Universidad Complutense a un "rico", según los parámetros utilizados por él mismo para quienes disponen de los ingresos y del patrimonio familiar que ha logrado en este tiempo.

"Pocos ganaron"

"Unos pocos ganaron", denuncia Iglesias en ese vídeo, una descripción que bien podría servir para él mismo y su pareja, Irene Montero, beneficiarios de un salto económico espectacular en ese plazo que, para tantos, ha sido letal.

Sólo hay que revisar la información que Podemos deposita en su portal de Transparencia para comprobarlo: Iglesias no ha dejado de declarar en estos años de crisis ingresos de entre 82.000 y 100.000 euros anuales; acumula ahorros a mayo de 2018 (últimos datos consignados) de otros 100.000 euros y es propietario de una gran casa en Galapagar, de una finca rústica en Ávila, de una motocicleta y de un turismo.

 

 

No mucho peor le ha ido a su pareja, Irene Montero, al menos desde su ingreso en política. Sin gran experiencia laboral previa, ha pasado a ingresar al menos otros 83.000 euros anuales, conduce un Wolkswagen Golf, es dueña, al 50%, de la célebre mansión en la Sierra de Madrid y declara unos ahorros cercanos a los 40.000 euros. Un perfil que, seguramente, pocas otras personas de 30 años alcanzan en España.

El contraste

Nada de ello es reprobable, sus ingresos se mueven en los habituales en políticos de primera fila, con el matiz de que ellos donan una parte a su partido y de que el chalet de La Navata tiene una hipoteca pendiente, para dos décadas, con un coste mensual conjunto de 1.800 euros, según el reiterado mensaje de Iglesias.

Pero sí contrasta con su intento de volver a encabeza a la "clase trabajadora", resumido en ese vídeo sentimental que cita conceptos como "pobreza", "gente", "arriba" difíciles ya de cuadrar con el progreso personal de una pareja que, tras crecer a lomos de una promesa de mejora colectiva, de momento solo han mejorado ellos.

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