23 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Zapatero se alegra de charlar con Otegi y dice que en Cataluña no hay golpistas

Elexpresidente socialista respalda en todo a Sánchez, se presenta como mediador de la paz en Venezuela y ensalza al líder abertzale por su papel "decisivo" en la paz.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, irrumpe de lleno en el debate nacional con una serie de sorprendentes declaraciones en las que, entre otras cosas, niega la existencia de golpistas en Cataluña, anima a Pedro Sánchez a proseguir en lo que él denomina "diálogo" pese a la violencia incitada por Torra y los CDR e, incluso, se congratula de haber mantenido reuniones políticas con Maduro y Otegi.

José Luis Rodríguez Zapatero, entrevistado por la periodista Lucía Méndez en El Mundo, asegura sobre Cataluña que no comparte la definición de golpistas para los líderes del proceso unilateral de secesión juzgado en el Tribunal Supremo:

"No estoy de acuerdo. Creo que han hecho un viaje a ninguna parte y han sobrepasado los límites de lo que puede ser la política. Han entrado en el terreno del fin justifica los medios. Eso lo sobrepasaron los días 6 y 7 de septiembre con aquellas disparatadas leyes, fruto de una dinámica equivocada", explica.

Otegi fue una persona clave en el proceso final de ETA. Percibí tranquilidad para el futuro

Aunque Zapatero insiste en que la independencia es imposible, se opone también a la ilegalización de los partidos que tratan de imponerla sin respetar la ley: "La reacción de la democracia no puede ser excluirlos del concurso democrático. En absoluto. La reacción inteligente es convencerlos, reconocer que hay un problema, en el que ellos no tienen casi ninguna razón desde nuestra perspectiva, pero no estamos ante algo casual ni minoritario. Y en un país donde algo no es casual ni minoritario, la respuesta de la política debe ser política. El Código Penal no va a dar solución, la solución tendrá que venir de la mano de la política".

Junqueras y Puigdemont

El antiguo inquilino de La Moncloa, que dejó de ser su casa hace siete años, incluso anima a su sucesor en el PSOE a mantener conversaciones con el nacionalismo, cuyo liderazgo atribuye a Puigdemont y Junqueras aunque nominalmente resida en Quim Torra.

"Lo animo y lo estimulo a seguir por ahí. Cada vez que hablo con un ministro del Gobierno le digo que no hay ninguna duda de que la vía es el diálogo. Sabiendo que es dificilísimo, que vamos a sufrir. El PSOE, una vez más, tiene que ser el gran actor de la convivencia en España, capaz de hablar con los independentistas y con la derecha. Me hago la pregunta de qué pasaría en España si no existiera el PSOE como partido moderador", arguye.

 

 

Si estas palabras encierran polémica, las referidas a sus encuentros con el líder batasuno Arnaldo Otegi o con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, probablemente superen todas las líneas a juicio de sus críticos.

"La paz"

Sobre el dirigente abertzale, con el que se reunió a instancias de un "amigo común", en probable referencia al dirigente socialista vasco Jesús Eguiguren: "Tenía interés en conocerle. Quedamos simbólicamente en el caserío donde él y Eguiguren estuvieron hablando y preparando el diálogo que llevó a la desaparición de ETA. Me parecía que intercambiar lo vivido podía ser interesante. Casi siete horas de conversación, en las que constaté que fue una persona clave en el proceso final de ETA. Percibí tranquilidad para el futuro y le transmití la necesidad de dar más pasos en el reconocimiento de lo sucedido y del dolor de las víctimas. La democracia demuestra su superioridad moral con la generosidad, y la reincorporación a la convivencia democrática de quienes han sido sus adversarios más peligrosos".

Finalmente, sus declaraciones sobre Maduro le presentan como un mediador de autoridad en la zona convencido de que puede evitar un conflicto que, en realidad, ya ha costado más de cien muertos: "Hace año y medio estuvo a punto de estallar el enfrentamiento civil, y yo era el único que estaba allí. Reuní en una habitación de hotel a Gobierno y oposición para parar la locura de la violencia. Afortunadamente se paró, aunque con cien muertos. Para mí ése es un valor superior".

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