Desastre total: La huelga del metro y Tram se amplía a enero

Francesc Signes y María José Salvador durante un acto en l'Alcúdia

Francesc Signes y María José Salvador durante un acto en l'Alcúdia

En la empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana se ha impuesto la máxima de que todo es posible de empeorar. La huelga en el metro en Valencia y en el Tram de Alicante debía concluir el domingo, tras dos meses de paros en días alternativos. El conflicto se puede alargar hasta el próximo año. Los sindicatos han presentado un nuevo calendario con 23 días más de huelga hasta el 12 de enero.

El servicio de Metrovalencia no se ha significado precisamente por la calidad de la frecuencia. Desde septiembre, con servicios mínimos de hasta el 60% en hora punta, a los clientes no le queda más remedio que armarse de paciencia ante la ampliación de los tiempos espera. Trenes absolutamente hacinados que incumplen el compromiso de calidad que la firma pública se ha impuesto.

Fuentes de la empresa admiten que se está produciendo caída, aunque "leve", de clientes. La mayoría de empresas de transporte público en España, según datos del Instituto de Estadística, están viendo incrementado de forma sensible número de viajeros. En el caso de FGV la tendencia es más modesta. Desde los sindicatos se lamenta la actitud de los responsables de la conselleria al decidir a mediados de mes suspender la negociación del convenio colectivo hasta que no pusiera fin a las protestas. La decisión se tomó días después de que la consellera María José Salvador y su número dos Francesc Signes impusieron un comunicado en el que se acusaba a los sindicatos de "traición a las víctimas del accidente del metro de 2006” por discrepar parcialmente con el anteproyecto de Ley de Seguridad Ferroviaria.

El deterioro del servicio en FGV no sólo se está produciendo en las jornadas de paros. Este mes, se suprimieron 20 tranvías en Alicante. Lo mismo ocurrió en septiembre los días 9, 27 y 28. Según los sindicatos,  la falta de maquinistas obligó al recorte. La empresa, sin embargo, informó que fue debido a motivos técnicos

La nueva ley de seguridad ferroviaria, pendiente de su aprobación en Les Corts Valencianes, sigue siendo el principal, aunque no el único, motivo de conflicto entre la empresa y los representantes de los trabajadores.

El malestar en el gobierno valenciano por la falta de pericia en la gestión de FGV en más que evidente. Aunque en un primer momento era la consellera María José Salvador el centro de las críticas, todo el protagonismo está recayendo en el subsecretario de la conselleria de Vivienda y Obras Pública, Francesc Signes.

El histórico socialista ha decidió imponer una estructura politizada en la gestión de la empresa pública, la mayor en número de trabajadores de la Generalitat. Durante los dos años del mandato de Signes se ha producido más dimisiones que en los treinta años de historia de FGV al menos en cuanto a la gerencia en MetroValencia y el Tram. También es de récord la huelga que se lleva a cabo en el tranvía de Valencia que supera el año. Y si nadie lo remedia, serán cinco meses de paros parciales en el metro y en el tranvía de Alicante. La capacidad en la gestión del ex diputado es cuestionada por los principales sindicatos de maquinistas, pero también por UGT y CCOO.

Pendiente de sustitución la responsable en el Tram Pilar García Reche, el jefe de Recursos Humanos de FGV José Juan Castillo (en la fotografía a la derecha durante una rueda de prensa), vinculado a la cúpula de UGT, ha amagado con tirar la toalla. Otro golpe más a Signes.

Por otro lado, las obras de mejora que se llevan a cabo en la Línea 9 de Alicante presentan un retraso considerable. Los plazos previstos para la inauguración antes de las elecciones autonómica de 2019 no se cumplirán. Como mal menor se podría abrir algún tramo. 

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