16 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Mario Conde revela sus secretos más íntimos tras esquivar de nuevo la cárcel

Mario Conde, en 2011

Mario Conde, en 2011

La justicia acaba de archivar su último caso, que le libera de entrar de nuevo en prisión. Y aprovecha el momento y sus 70 años para confesarse como nunca había hecho.

Lo tuvo todo, y lo perdió casi todo: la libertad, a su añorada y fallecida esposa Lourdes y el mayor prestigio que nadie tuvo en España, tal vez, fuera de las instituciones políticos. Fue poderoso y preso, y a los 70 años acaba de sortear una condena más, por un delito que no cometió según los jueces. Es Mario Conde, un personaje clave, poliédrico y controvertido, pero también único.

Su vida, de 25 años para acá, pasa intermitente entre barrotes, pero algo ha cambiado en su interior y el Conde poderoso, con aspecto de arrogante, deja paso a un hombre tranquilo, sin rencor y más célebre ya por sus silencios que por sus palabras.

El periódico La Razón ha conseguido entrevistarle a tumba abierta, recorriendo con él cinco lustros de su vida y, también, de la historia reciente de España, con un testimonio plagado de confesiones y secretos en muchos casos impactantes, sonsacados con habilidad por la periodista Cristina Fernández, bien conocida por su labor de presentadora en Espejo Público de Antena 3.

 

"Yo fui dos años y medio abogado del Estado, estuve seis años en la industria farmacéutica, seis en la banca y he estado veinticinco sometido a entrar y salir de prisión. En realidad, lo que soy es un preso que además ha sido abogado del Estado y banquero", resume como lema vital.

E igual de sincero es para hablar de quien siempre se dijo que fue un gran amigo, incluso en los momentos malos, don Juan Carlos, hoy retirado: "Sean o no razones de salud las que le hayan llevado a retirarse, ha hecho un esfuerzo descomunal para que estemos hoy aquí –subraya–. «Hay que poner el ''debe'' en el ''debe'' y el ''haber'' en el ''haber'' y se merece el reconocimiento del pueblo español, que se le ha negado por algunos factores accidentales. Se ha sido injusto con él".

Su esposa fallecida

 Pero su relato más conmovedor y personal es el referido a su desaparecida esposa, Lourdes, que vivió el primer calvario judicial junto a él y dejó una profunda huella en su persona. Recuerda cómo fue todo. "Íbamos camino de una resonancia. A Lourdes se le había reproducido el tumor cerebral. Yo, para animarla, le dije que todo iba a salir bien. Ella me contestó: “No puede salir bien, Mario, no tengo ganas de morirme pero he pasado contigo 30 y pico años y tú me has hecho una mujer completa”.

Y termina aquella dolorosa historia: "Seguimos conduciendo. Después de esa frase no se puede hablar. Hasta que llegamos a Madrid. Entonces continuó: “Cuando me muera, haz el favor de buscar algo estable, porque si no vas a ser un pendón, que te van a dar la tabarra. Si quieres que yo sea feliz, tú tienes que ser feliz”. Era irrepetible. Me enseñó el señorío para vivir y para morir. Es la persona a la que más he admirado".

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