La verdadera implicación de los ayuntamientos contra la violencia de género

Si hacen equipos háganlo bien, no parcheen el problema con gente que juega a un mundo oculto o que además son metomentodos, cotillas y siervos

La policía local depende de una entidad local, por lo tanto de su ayuntamiento, y en estos tiempo la acción política, sea cual sea el partido político, es determinante a la hora de que las cosas estén bien hechas, o por el contrario, puedan aparecer la desidia y la descoordinación. En resumen, la inacción.

Hablo desde mi propio punto de vista, de lo que observo, si bien en algunas policías se trabaja como se tiene que trabajar y aun con sus fallos, siguen evolucionando.

A menudo vemos campañas, actos, reuniones y otras acciones de escaparate de cara a la galería, que no decimos que estén mal, pero que con estas cosas no se soluciona el verdadero problema de la violencia de género. Hay que establecer planes de actuación y hacer partícipes a todo el colectivo policial, después ver las sugerencias e ideas, y observar si el programa elaborado es responsable. Una vez planteado, establecer los contactos con otros departamentos.

Las acciones encaminadas a la prevención de estos delitos, maltrato ocasional o habitual, la violencia sobre la mujer o el maltrato en el ámbito familiar, debe de seguir un control y seguimiento serio por las unidades policiales y con ello un organigrama de trabajo, unos protocolos estudiados y bien elaborados desde la dirección de esa policía local, una formación continua profesional y sensibilización de aquellos funcionarios policiales cuyos gastos deben de ser asumidos por su Ayuntamientos.

Muchos funcionarios se costean esta formación especial de su propio bolsillo sin que parezca importar a aquellos que llevan el estandarte de la igualdad o aquellos que dirigen colectivos de trabajo. Es una pena que todo esto ocurra.

Los asesores de igualdad recién incorporados en ayuntamientos como nuevo trabajo están muy bien, quien lo pillara y lo cobrara, pero no se olviden de su policía local que siempre van a estar en el mismo sitio, por lo tanto, no la esquiven. 

Otra cuestión a valorar es quiénes se dedican a ello. Si la jefatura los ha elegido porque simpatiza con ellos, si lo hace simplemente para tener a alguien y cubrir expediente, o si el motivo es otro distinto de la profesionalidad bien entendida, como los favores, una ocasión para promoción u ascenso, u otras acciones de la privacidad que nada tienen que ver con el servicio público digno.

Observas que existe gente con alta preparación, con cursos de especialización concretos, unos son mandos intermedios y otros son agentes con un expediente de éxitos continuados, que además, son buenas personas (no son metomentodos) ,y sin embargo, me llama la atención que no se cuenta con ellos, aun sabiendo todos que son funcionarios que sobresalen en su gestión y seriedad en el trabajo. La elección parece ser que pide otros requisitos más personales y claro, no son públicos, sino orquestados en los despachos.

También nos asombra y sorprende las valoraciones del riesgo de las víctimas, cómo se negocia en las juntas locales de seguridad quiénes controlan o se encargan de estas vigilancias de forma permanente y obviamente en cada lugar se establece una forma de hacerlo.

Como norma general, las de riesgo bajo o no apreciado son las encargadas a policía local (las más abundantes), si bien en esas reuniones puede que les asignen también las de riesgo medio, que es un paso de responsabilidad muy importante, pero hay que ver si es posible después de poder garantizar la seguridad (tener gente y establecer las vigilancias debidamente).

Otra cuestión en esto de la protección y la seguridad es la información reciproca dentro del colectivo. Hay funcionarios que se guardan información sobre supuestos agresores o peculiaridades de los asuntos de pareja que son muy importantes, dicen que es por sigilo; sin embargo, cada policía tiene que llegar a sus propias conclusiones cuando está realizando estos controles y averiguar cosas que no están apuntadas en ningún sitio. No olvidemos que cualquier patrulla puede actuar en cualquier momento. Por lo tanto, en cuestiones delicadas la información debe de fluir precisamente para prevenir y realizar esas vigilancias con mayor seguridad, evitando las sorpresas.

En definitiva, apueste por sus policías locales ya que están en primera línea de fuego y suelen llegar antes en cada intervención.

Sensibilicen, preparen y paguen la formación que sea necesaria de sus policías que todo eso sirve para que su municipio este más protegido y mejor vigilado. Si hacen equipos háganlo bien, no parcheen el problema con gente que juega a un mundo oculto o que además son metomentodos, cotillas, y siervos a cambio de beneficios en el trabajo y así hacen lo que les da la gana.

Elijan grupos de trabajo bien formados, gente prudente, responsable e inteligente y dejemos los egos individualistas porque se trata de un trabajo de equipo.

*Oficial de Policía Local. Grupo EmeDdona.

  

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