29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

TeleMoncloa se apaga después de achicharrar a medio Consejo de Ministros

María Jesús Montero y Salvador Illa.

María Jesús Montero y Salvador Illa.

Ya no habrá ruedas de prensa del Gobierno a todas horas, en lo que supone un giro copernicano en la estrategia de comunicación de Sánchez. Otro más después de prescindir de los uniformados.

El Gobierno se repliega a sus cuarteles de invierno, siguiendo la terminología bélica que tanto le ha gustado emplear desde que fue decretado el estado de alarma (aunque ahora ya casi no lo hace). 

La Moncloa ha dado un giro copernicano en su estrategia comunicativa y ha cortado de golpe las ruedas de prensa que los ministros venían protagonizando mañana, tarde y noche. Fines de semana incluidos. Muchas veces sin apenas contenido.

La Secretaría de Estado de Comunicación ha informado de que a partir de ahora seguirá habiendo una comparecencia cada mañana del doctor Fernando Simón pero no así de los ministros, que solo comparecerán "en casos especiales". Por ejemplo, tras el Consejo de Ministros.

Las comparecencias de Pedro Sánchez, lo que se ha venido llamando coloquialmente Aló presidente, seguirán produciéndose como hasta ahora: como y cuando él quiera. 

La decisión de mandar al banquillo a los ministros se produce después de que la sobreexposición mediática de algunos como José Luis Ábalos, Fernando Grande-Marlaska, Salvador Illa y Arantxa González Laya -entre otros- haya provocado no pocos disgustos a Pedro Sánchez, además de achicharrar a sus protagonistas.

Durante este tiempo han sido habituales las contradicciones entre ministros en cuestión de horas, los renuncios, las preguntas sin respuesta y las frases huecas. De hecho ha habido días en que alguno se quejaba de que le obligaban a salir sin tener mucho que contar.

El excesivo protagonismo de los ministros ha ocasionado, además, fricciones con Ferraz, que durante casi dos meses ha sido una sede fantasma. El PSOE ha tenido hasta ahora nula voz frente a La Moncloa. 

El viraje se inició, en realidad, cuando Sánchez optó por prescindir de los uniformados en las comparecencias de la mañana después del ataque de sinceridad del fefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general José Manuel Santiago, que sin darse cuenta reconoció que velaban por que no hubiera un clima de opinión contrario al Gobierno y su gestión de esa crisis. 

Eso ocurrió una vez iniciada la fase de desescalada, y ahora con esta cuarta prórroga del estado de alarma en marcha La Moncloa culmina el nuevo rumbo. 

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