07 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La romántica, lujosa, glamourosa y asombrosa nueva vida en Suiza de Anna Gabriel

Anna Gabriel en Ginebra. FOTO: Laurent Guiraud/Tamedia.

Anna Gabriel en Ginebra. FOTO: Laurent Guiraud/Tamedia.

Lo detalla en un informe 'Crónica', la exdiputada de la CUP vive como una estrella en Ginebra. Mientras recauda fondos tiene en mente un trabajo y cuenta con el cariño de la prensa suiza.

Lo cuenta Crónica en un detallado informe sobre la nueva vida de la diputada de la CUP. Arranca diciendo que Anna Gabriel camina hacia Bains des Pâquis. Está sonriente, dulce incluso, aunque algo cansada. El relato de la estancia de la lideresa huida de la CUP se puede contar a través de fotografías. El personaje Anna Gabriel, el que tomaba por asalto el Parlament y las calles de Cataluña con su retórica, es otro en Suiza. Ha pasado un día desde que el juez decidió su ingreso en prisión si regresa a España. Hay luz difusa, como de filtro de Instagram. El termómetro ronda los cero grados y la sensación de frío es de menos cinco. Acaba de hacer una ronda de entrevistas de cerca de tres horas, medios de habla francesa y germánica únicamente. Laurent Guiraud, talentoso fotógrafo francés residente en Ginebra, la ha sacado de despachos de abogados y salas de conferencias para llevarla a su lugar favorito, de él, en la ciudad. Un lugar de equidistancias: la belleza del puerto, las vistas de la zona más noble de la urbe y el arrebato del barrio rojo que está a cinco minutos a pie.

El viento socarrón rompe su peinado, el de ella. La desmelena. «Las fotos son como de moda, sin querer, ayudan el escenario y ella. Todo era como monocromo», cuenta a Guiraud. Se puede describir a la nueva Anna a través de su atuendo.

Luce vaqueros de lujo Diesel (200 euros de pantalón), un plumas negro y cabellera espléndida. Sostiene en sus manos una suerte de gorrito de Nudie Jeans, marca de la diseñadora sueca Maria Erixsson. Conserva como recuerdo, cual seña de rebeldía, sus piercings. Habla un francés natural, muy fluido, que sorprende a todos. Dice haberlo aprendido de parientes maternos que se mudaron a Francia tras la Guerra Civil. Anna Gabriel va acompañada de una persona más. Y no es su abogado.

Es otro que ha cambiado. Mostrándole fotos a Guiraud, reconoce a Joan Teran, la pareja de Anna. «Pero ya no usa esas cosas en las orejas». Se refiere a los enormes pendientes que solía ponerse. Es uno de los soportes de Anna en su escapada en Ginebra. Novios desde hace años, es parte del equipo que ayuda a Gabriel en su periplo helvético. Documentalista, es uno de los privilegiados liberados de la CUP.

El personaje Anna Gabriel ha encandilado al fotógrafo. Y a la prensa suiza. La estrategia de los separatistas es esa. 

Sus planes

Cuenta Crónica que  con ayuda de sus amigos en Lausana y Ginebra quiere buscar una invitación para ser profesora. Eso no da suficiente dinero. Tiene que dar un paso más. Ella estudió Educación Social, se licenció en Derecho y cursó un máster en Derechos Sociolaborales. Todo en la Universidad de Barcelona, donde también ha dado clases como profesora asociada. En Suiza necesita un doctorado, como nos comentan profesores españoles que han trabajado allí. Lo sabe también Anna. «Planeo retomar mi tesis doctoral sobre el derecho de los pueblos a la autodeterminación», ha señalado Anna Gabriel. Recaudan fondos para ella. En Sarrent hubo un concierto con precios de 10 hasta los 20 euros para su causa. También se ha reactivado una web donde se permiten donaciones con un límite de 10.000 euros por Paypal, Visa o Mastercard.

Anna Gabriel, por su parte, busca apoyos locales a diestra y siniestra. Uno de los más notorios es el de Mathias Reynard, miembro del parlamento suizo por el partido socialista. Eso sí, ir al despacho de su abogado es misión imposible para ella. Esta semana ha habido cámaras enemigas por doquier.

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