Mayo, el mes de las flores y de la música

Cuando yo era niña, mayo era el mes de María. Actualmente se está haciendo un esfuerzo increíble en que nada recuerde otros momentos de nuestra historia más reciente

Vivimos en momento de cambios de todo, de percepciones, de ideas, de nombres. Lo que sea, para que nada se parezca a momentos anteriores. Cuando yo era niña, mayo era el mes de María.
Actualmente se está haciendo un esfuerzo increíble en que nada recuerde otros momentos de nuestra historia más reciente. Sucede en Valencia ciudad, en la que nuestros dirigentes se empeñan en ir contra lo que sucedía, aunque funcionase: circulación, horarios, ubicación de actividades, fiestas, ……


Nuestras señas de identidad, sus símbolos, y manifestaciones, están en desuso. Y qué decir del conflicto de la lengua. Verdaderamente, se está intentando otra vez generar una brecha, dormida, desaparecida, de los que hablan una lengua u otra, para generar diferencias, y por lo tanto confrontación, recordando similitudes con nuestro vecinos del norte. Y digo yo, que no están como para servir de modelo a nadie.


El patrimonio también merece especial dedicación para los dictados de la ideología, por encima de todo, y con el argumento que sea. Primero fue para el patrimonio religioso, y hasta el de culto, y recientemente con el patrimonio civil, sede de Capitanía General usada por el Ministerio de Defensa, perfectamente conservado, y con visitas previamente concertadas. Que precisamente ésta es la excusa, que “esté al servicio de la ciudadanía”.


No quiero pasar por alto en esta breve reflexión de lo que supone aplicar la ideología y los cambios “porque sí “, lo que debe haber sido en trabajo, dinero, trámites, y lo que es más importante en afección al servicio, la reversión del Hospital de Alzira, símbolo de un modelo de atención sanitaria, que hasta donde conocíamos funcionaba bien, servía a los vecinos y a la administración. O las intentonas cada vez más manifiestas de debilitar en su servicio a la educación concertada.


Me pregunto si todos los esfuerzos y dinero, por supuesto, utilizado en estas cuestiones, que sólo obedecen, al “porque sí, porque lo quiero yo”, ¿se hubieran utilizado en solucionar o por lo menos intentarlo en problemas reales de las personas ( asistencia sanitaria, servicios sociales, educación,…)?, seguramente hubiese sido más eficaz apostar directamente por el bienestar de la gente, atendiendo mejor y más rápido las cuestiones sociales.


Ahora bien, merecen especial atención los últimos acontecimientos en Educación, relacionado con los fallos de la plataforma de inscripción para las oposiciones, y la consecuente inadmisión de aspirantes, por un error a ellos no imputable. No me atrevo a calificar esta vulneración de derechos, si no son admitidos.


Por todo ello, y más que dejo para otra ocasión, me atrevo a reivindicar el Mes de Mayo a María, las flores y la música, ya que como en la vida es posible y aconsejable unir las acciones, ideas y personas, si el objetivo es noble, una pena errar en el camino porque sí. El bienestar de las personas es el objetivo más noble para alguien que trabaja en lo público, y es lo que debe prevalecer.

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