19 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La jugada de Carmena: se irá si no gobierna pero impondrá su lista a Iglesias

Carmena, en el pasado Orgullo Gay

Carmena, en el pasado Orgullo Gay

La actual alcaldesa repetirá como candidata, como adelantó este periódico hace un año, pero con una estrategia clara: no seguirá si pierde la alcaldía y hará una lista con sus condiciones.

Manuela Carmena seguirá siendo la candidata de Ahora Madrid/Podemos a la alcaldía de Madrid, que ostenta desde 2015 pese a no haber ganado las Elecciones gracias al respaldo del PSOE. Lo adelantó ESdiario hace ahora un año y la profecía se ha cumplido, aunque no se haya anunciado oficialmente.

Pese a que la gestión del Ayuntamiento de Madrid ha sido muy mediocre, con la reducción de la deuda que antes se consideraba ilegítima como gran logro derivado, en exclusiva, de la obligación legal de dedicar a pagos el dinero que no se haya sabido invertir (desde escuelas infantiles hasta vivienda social); la imagen de Carmena es buena, muy buena.

 

Y ella lo sabe, tanto como Pablo Iglesias, cuya decisión de enviar a Madrid al exJemad Julio Rodríguez obedecía a la necesidad de tener un plan B por si la exjueza le daba un portazo, tal y como ella misma había anunciado casi desde su toma de posesión. Pero los planes han cambiado, si es que alguna vez no fueron éstos de seguir en un goloso puesto con un sueldo de más de 100.000 euros anuales y la posibilidad de viajar por medio mundo como en pocos otros cargos.

Carmena siempre quiso repetir, pero sin 'tragarse' las facciones que colapsan el Ayuntamiento y con su lista

De puertas para adentro, sin embargo, la convivencia en el Gobierno municipal ha sido un infierno y es ahí donde Carmena ultima su jugada: se presentará porque la diferencia entre dejarlo ahora o hacerlo si no gobierna es de apenas quince días; y aceptando de nuevo la candidatura pone las condiciones que hace cuatro años no le pudo imponer a Iglesias, responsable de su fichaje aunque desde entonces todos se torciera entre ambos.

Rodeada de sectarismo

Librarse de las facciones que colapsan Ahora Madrid, un compendio de siglas y familias que en solitario jamás hubieran logrado representación alguna, es una prioridad. La otra, hacer una lista a su medida, sin esa larga secuencia de anticapitalistas, estalinistas y populistas que ha desdibujado su Gobierno y provocado constantes errores, espectáculos, ineficacia y un sectarismo atroz.

 

 

Ahora Iglesias no podrá imponerle casi nada. O no al menos en los puestos importantes, que Carmena dejará en manos de su gente de confianza, los Luis Cueto, Rita Maestre, Inés Sabanés y sobre todo Marta Higueras; en quienes se apoya para zafarse del descrédito provocado por las Rommy Arce, Carlos Sánchez Mato o Celia Mayer de turno.

¿Y Sánchez?

Ésa es la jugada de Carmena, irse si no queda más remedio, pero después de los comicios y dejando todo bien atado. Una estrategia que siempre tuvo presente pero escondió, a sabiendas de que hacerse de rogar debilitaba la posición de Podemos y le permitía hacer valer su criterio. Quien más se creyó su posible salida fue el ahora presidente Pedro Sánchez, que llegó a proponerla oficiosamente que encabeza al PSOE, dejando anonadado a su propio partido, indignado ante la prueba palmaria de que el jefe no encontraba nadie presentable en sus propias filas.

 

La confirmación de Carmena tiene efectos en las filas socialistas y en las populares, no así en las de Ciudadanos. En éstas, Begoña Villacís es un valor seguro y al alza, hasta el punto de ser con seguridad el político más conocido de todo Madrid después de la propia Carmena. Socialistas y populares aún no tienen nada claro, y aunque ambos buscan un nombre de primera fila, el casting de momento no ha dado resultados. Ahora ya les toca mover ficha.

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