04 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El mayor escándalo de corrupción del PSOE en Extremadura entra en las primarias

Más madera para las primarias del PSOE con el caso Feval.

Más madera para las primarias del PSOE con el caso Feval.

Vara había conseguido hasta ahora que el caso pasara desapercibido en Madrid donde la corrupción, ya se sabe, habita en la Calle Génova, sede del PP, y nunca en Ferraz, casa del PSOE.

El 22 de mayo, un día después de que el PSOE elija a su secretario general, comenzará en Mérida, sede de la Audiencia de Extremadura, el juicio contra tres máximos directivos históricos de la institución ferial de la región: José Viñuelas, José Villa y Juan Francisco Cerrato, presidente, director financiero y administrador de la FEVAL.

La petición del fiscal es de nada menos que 25 años y seis meses de cárcel para Viñuelas, de 9 años y 6 meses para Villa y de 15 años y 6 meses Cerrato. El fiscal les acusa de falsificación reiterada de documentos públicos, malversación de caudal y prevaricación. Fueron detenidos en 2013 después de una investigación que demostraba la alteración ventajista de la contabilidad en provecho propio, contrataciones altamente sospechosas y asesoramientos ficticios.

Los tres socialistas que se sentarán en el banquillo se montaron un centro tecnológico más virtual que real en el que, eso sí, se instalaron una lujosa piscina y desde luego un jacuzzi para su relajación personal ya que el trabajo en la Feria les acarreaba al parecer un maldito estrés que precisaba del tratamiento terapéutico y acuático correspondiente.

Este grave escándalo en Extremadura ha pasado desapercibido en Madrid donde la corrupción, ya se sabe, habita en la calle Génova, sede del PP, y nunca en Ferraz, casa del PSOE

Viñuelas, según consta en el sumario, era enormemente generoso en la organización de mariscadas opíparas en su pueblo, Don Benito, del que llegó a ser alcalde. El hombre en cuestión es un político que primero pasó por la extinta UCD, que se hizo luego independiente y que terminó ya para siempre en el Partido Socialista.

En sus tiempos de dirección de la Feria, los ahora enjuiciados, no se sabe si a partes igual, en comandita paritaria o por cuenta y riesgo de cada uno, adquirieron un finca en el término municipal de Navalvillar de Pela, finca cercana al pantano de Orellana y que rápidamente empezó a cambiar su agreste aspecto gracias sobre todo el encomiable trabajo de los jardineros y peones que pagaba la propia institución.

El juicio (se piden un total de 46 años para los tres encausados) empieza cuando ya se conozca quién va a gobernar el PSOE nacional y es desde luego y presuntamente, el mayor escándalo -hay que escribirlo así- de corrupción que se haya conocido nunca en Extremadura. El partido en el poder, el PSOE, ha reaccionado en este caso protagonizado por sus acólitos utilizando la manida “trama político-mediática”, que es el farisaico argumento con que los partidos, casi siempre, han tratado de disimular sus vergüenzas internas.

El PSOE en este aspecto tampoco se ha modernizado: ha recurrido a las generales de la “sinley” para no reconocer sus pecados. El presidente de la región, el forense Guillermo Fernández Vara no se ha mostrado especialmente crítico con estos tres desahogados pero ha conseguido que esa tramoya de corrupción partidaria no cruce el Guadiana, de forma que el escándalo ha pasado desapercibido en Madrid donde la corrupción, ya se sabe, habita en la Calle Génova, sede del PP, y nunca en Ferraz, casa del PSOE.

La estrategia de Pedro Sánchez

Ahora, Pedro Sánchez, uno de los dos candidatos (candidato también de Podemos y de Putin, ya lo verán) a la Secretaría General del partido, está fundamentado toda su campaña en que la única manera de destronar al PP y destruir por tanto a una organización repleta de innumerables miserias, es que los ciento y pico mil militantes socialistas le elijan a él porque, en caso contrario, si es Susana la escogida, ésta, presa de sus corrupciones domésticas, los ERE y los Cursos de Formación, no tirará una sola piedra sobre el desaprensivo Rajoy.

Sánchez ha olvidado ya que, según repite sin éxito alguno, su antiguo hombre de confianza, Antonio Hernando la acometida del candidato contra el presidente en el debate habido antes de las elecciones de diciembre de 2015, no atrajo ni un solo voto para el PSOE; “Es más –dice Hernando- tenemos constatado que los seguimientos diarios de los últimos días de aquella campaña, arrojaban un notable descenso en la intención de voto para nuestro partido”.

En el PSOE todos disimulan la verdad o por mejor decir la falsean sin reparos por ejemplo cuando manifiestan que después del día 21 todos serán una piña en torno al nuevo líder

Pero a Sánchez, el aspirante, repito, de Podemos a la poltrona del PSOE este aviso le trae por una higa, de tal modo que en los próximos días sólo se va a ocupar de una tarea: convencer a Patxi López de que se una a sus filas y que aparque su candidatura de la que no va a obtener ni un solo rédito personal. Sánchez ya le ha ofrecido tres o cuatro puestos en sus filas, pero el vasco impertérrito, anuncia a sus propios que de la competición sólo se apartara literalmente: “si me hospitalizan”.

Claro está que las palabras y las promesas son una cosa y otra muy distinta los hechos o mejor dicho las suspicacias porque: ¿qué opinan ustedes de que la mano derecha del vasco Patxi sea Oscar López, portavoz socialista en el Senado y amigo íntimo de Sánchez? En el PSOE todos disimulan la verdad o por mejor decir la falsean sin reparos, por ejemplo cuando manifiestan que después del día 21 todos serán una piña en torno al nuevo secretario. De risa.

El más auténtico es López, que se harta de advertir que “aquí todos mentimos incluso cuando vamos al médico. Es decir que nadie debe dar por seguro que los avales de tercer candidato se conviertan en votos para Susana Díaz el próximo día 21. Patxi, otra vez él, sugiere que ”ni el diez por ciento de mis seguidores si cedo y me voy como me están pidiendo, se marcharán directamente con Susana”.

Así está la fiesta de la rosa a diez días de la elección con un PSOE auténtico (ya hay que denominarle así) en el que moran los viejos prebostes que odian a Sánchez y que se estremecen ante la sola posibilidad de que la militancia se vuelva a definitivamente loca y se incline por el nieto directo del leninista Largo Caballero.

Hoy las apuestas están al cincuenta por ciento y la previsión de victoria de la faraona de Sur no le aventa apenas un par de centenas más de votos que a su contrincante, con lo cual el día 21 quedará un partido destrozado para los restos al que mirarán con sorna los soviéticos de Podemos, alguno de los cuales como el sin par Garzón, el enterrador de Izquierda Unida, ya tiene dicho que “si logramos que Sánchez gane habremos terminado definitivamente con el PSOE”.

El pronóstico es algo más que una amenaza: es una constancia de que la izquierda de este país puede convertirse al ultraizquierdismo más brutal. Queda dicho y además por boca ajena.

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