02 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PNV aprovecha que Sánchez está grogui para lanzar su órdago final al Gobierno

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, presentando el manifiesto del Aberri Eguna 2020.

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, presentando el manifiesto del Aberri Eguna 2020.

Ni siquiera los casi 700 muertos por el virus van a impedir que los nacionalistas celebren este domingo su Aberri Eguna. Y en su manifiesto adelantan su objetivo al salir de esta crisis.

No ha tregua en el nacionalismo vasco. Ni siquiera en plena pandemia del coronavirus, rondando los 700 fallecidos en el País Vasco, el PNV piensa abandonar su emboscada hoja de ruta. Mucho más que eso, quiere aprovechar la salida del confinamiento para redoblar su pulso al Estado, alentando por la "recentralización" que el socio preferente de Pedro Sánchez cree atisbar en el estado de alarma contra el Covid 19.

Lógicamente, no habrá este Domingo de Resurrección -como es habitual cada año- ni grandes concentraciones de militantes, ni ondear de ikurriñas ni incendiarios discursos. Como aquel de Andoni Ortuzar en el que pronunció su famoso exabrupto: "Luego querran que los vascos se sientan españoles... ni por el forro".

Pero ni siquiera la situación excepcional ni el luto por tantos vascos fallecidos en estas tres últimas semanas han impedido que haya Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca) y, más aún, el tradicional manifiesto que lo acompaña.

El de este 2020 tiene carga de profundidad. El documento presentado por el presidente del PNV no engaña a nadie. Avanza para el final del confinamiento "un gigantesco plan de país" que, a su juicio, exige "capacidad plena" del Gobierno Vasco y de sus "instituciones propias".

Por eso, Ortuzar advierte que el PNV exigirá "las máximas cuotas de autogobierno y capacidad de decisión para el pueblo vasco y que sea así dueño de su destino". Además, quieren los nacionalistas que la crisis de la pandemia sirva de "acicate" en el "deseo y el derecho de un pueblo a ser libre y a dotarse de las institiciones y leyes que decida".

Un órdago en toda regla. Un erre que erre que, además, le sirve al PNV para tapar las graves críticas que la gestión del Covid o la tragedia del vertedero de Zaldíbar le han generado al lendakari Íñigo Urkullu. Y, además, como confiesan muchos dirigentes peneuvistas, este es el momento más decisivo, con un Gobierno central "grogui".

 

 

 

 

 

 

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