02 de abril de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El misterioso gesto de Blanca Fernández Ochoa antes de ir donde perdió la vida

Los primeros indicios recabados por los investigadores sobre la muerte de la exesquiadora que ha conmocionado al país apuntan claramente hacia una hipótesis. Se descarta la caída accidental.



Blanca Fernández Ochoa, cuyo cadáver fue encontrado este miércoles en zona de la sierra madrileña de La Peñota, llevaba fallecida más de una semana, según los primeros indicios recabados por los investigadores, aunque será la autopsia la que determine el momento y las causas de la muerte.

Así lo informaron fuentes de la investigación, que detallan que el cadáver tenía claros síntomas de descomposición. Además, la policía comenzó a investigar si se cayó y se golpeó por accidente, aunque no descartaba otras hipótesis. 

Tanto es así que a última hora del miércoles descartó una caída accidental, es decir, Blanca Fernández Ochoa no se precipitó desde ninguna parte ni voluntaria ni accidentalmente. Según adelantó La Sexta, la inspección tecnicopolicial determinó que desde ese lugar no es posible precipitarse. Aunque el estado del cadáver impedía cualquier otra valoración, las primeras inspecciones descartan que haya podido morir por algún traumatismo.

Asimismo, miembros de la investigación encontraron la mochila a una altitud de entre 1.600 y 1.700 metros. En ella la medallista no llevaba saco de dormir. Otro dato revelador que apunta a que el cuerpo es efectivamente el de la medallista es que en el interior de esa mochila se encontraba el ticket de la visita que hizo a Hipercor el 24 de agosto, cuando fue grabada por las cámaras del centro comercial.  

Cabe recordar que el cadáver fue hallado 11 días después de que fuera vista en el supermercado de Pozuelo de Alarcón. La familia interpuso denuncia el día 29, ya que en otras ocasiones se había ido a la montaña ella sola durante varios días, y el 1 de septiembre se encontró su coche en el aparcamiento de Las Dehesas de Cercedilla. 

Tres días después el sargento de la Guardia Civil Francisco Borreguero, que estaba fuera de servicio pero trabajaba como voluntario en la búsqueda junto a su perra Xena, de tres años, encontró su cuerpo sin vida. 

Su hermana Lola Fernández Ochoa ayudó a los agentes a reconocer el cadáver y ahora los expertos de Homicidios y Científica de la Policía intentarán determinar las circunstancias de la muerte.

Asimismo siguen trascendiendo detalles de su desaparición y de los últimos momentos en que los diferentes testigos la vieron con vida. 

El último y determinante testimonio el del vecino de Cercedilla, de 40 años, que la vio dirigirse hacia la zona donde fue encontrada. Habló con ella y le aseguró que se dirigía a esa montaña aunque no llevaba mochila. 

Este mismo vecino alertó de un gesto que ahora está dando mucho que hablar: cómo la esquiadora le daba un beso a la estatua de su hermano Paco y se santiguaba ante ella, según fuentes de la investigación. Esta escultura, en la que el medallista olímpico aparece con los brazos en alto celebrando un título, se levantó en Cercedilla hace 13 años, poco antes de su muerte.

Dicen los que la conocen bien que la muerte de su hermano Paco fue un durísimo golpe para Blanca del que nunca se terminó de recuperar anímicamente del todo.

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