21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las 24 palabras que hunden a Sánchez por hipócrita con su "España ha vuelto"

Sánchez saca pecho en la UE pero su pasado le desmiente.

Sánchez saca pecho en la UE pero su pasado le desmiente.

El líder del PSOE saca pecho y se suma a la teoría del "conmigo empezó todo". Pero la hemeroteca y los hechos son tercos y le abochornan cuando boicoteó a España en Europa.

Este miércoles, mientras en Bruselas media socialdemocracia europea clamaba contra Pedro Sánchez en privado por el "engaño" al que, a juicio de la izquierda de varios países, ha sufrido a manos de Enmanuel Macron, el presidente en funciones se aferraba a la pedrea y enfatizaba: "España ha vuelto". El motivo de tanto entusiasmo, el nombramiento de Josep Borrell como flamante ministro de Exteriores de la UE.

Como si España hubiera navegado en la indigencia en la legislatura recién concluida en Bruselas, la hemeroteca y su proverbial oportunismo, le jugan a Sánchez una mala pasada. España no vuelve por que ya estaba. Pero, a su pesar.

Hay que remontarse a febrero de hace un año, con Mariano Rajoy aún en La Moncloa. En el Congreso una de esas operaciones de Estado: aupar al entonces ministro de Economía a la vicepresidencia del Banco Central Europeo. Allí está ahora Guindos... a pesar de Sánchez.

Venticuatro palabras le abochornan ahora por su hipocresía con ese "hemos vuelto". Mientras media Europa, socialistas del sur incluidos peleaban por situar a Guindos en el BCE, Sánchez se descolgó con un portazo que se resume así: "Una mujer experta en política monetaria. Lo que se salga de esos requisitos el PSOE no lo apoyará ni en Madrid ni en Bruselas", amenazó al Gobierno el líder socialista.

No lo dijo Sánchez en un canutazo periodístico improvisado ni en un calentón. Lo oficializó solemnnemente entre las paredes del Congreso de los Diputados el 6 de febrero de 2018 en una intervención ante sus diputados, senadores y eurodiputados.

Una intervención que buscaba cerrar filas, ya que muchos socialistas defendían que este asunto de Estado obligaba aliniarse con el gobierno de Rajoy y con Guindos. Era el mayor cargo en la UE en juego entonces. Bueno para el Gobierno, bueno para España, pensaba la mayoría.

 

 

El problema es que Sánchez -que por cierto no ha escuchado una sola crítica del PP por sus negociaciones de estos días- es reincidente.

Tampoco sumó esfuerzos cuando Rajoy buscó situar a Guindos al frente del decisivo Eurogrupo. Y en una intervención en el Congreso, lejos de cerrar filas con La Moncloa, buscó minar la imagen del ejecutivo del PP en Europa.

Y es que en esto, como en tantas otras cosas, Sánchez pide para sí lo que él fue incapaz de ofrecer a su antecesor. Pero, en realidad, España siempre estuvo en Bruselas, no ha vuelto ahora.

 

 

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