30 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El cinismo de Sánchez, de vacaciones en un palacio regalado al Rey Juan Carlos

Con España sumida en una gravísima crisis sanitaria y económica, el presidente se marcha a descansar a un palacio cedido por el Jefe de Estado tratado ahora como un proscrito.

 

 

El Tribunal Supremo tuvo que recordarles ayer a todos los acosadores del Rey Juan Carlos que ni estaba imputado ni juzgado ni mucho menos condenado. Y que, por tanto, tenía libertad de movimiento y sus derechos estaban intactos. Si todos los ciudadanos tienen derecho a la presunción de inocencia, quien fuera Jefe de Estado ha de tenerlo también, con especial cuidado incluso.

Nada de eso sirvió para que Podemos frenara su escalada anticonstitucional, con Pablo Iglesias desatado al frente, pero al menos puso en su contexto a tanto linchador que lleva días utilizando este asunto, sin ningún decoro, para demoler la Corona y con ello a la Constitución.

El destino ha querido que todo esto le pille a Pedro Sánchez de vacaciones en Lanzarote, en un palacio regalado por Hussein de Jordania a Juan Carlos I y cedido por éste al Estado, en un acto de cinismo inconmensurable como tantos otros protagonizados por el actual presidente. Que además pretende pasar por defensor de la Monarquía Parlamentaria cuando incentiva o consiente el ataque en marcha contra ella.

Porque Sánchez ha estado semanas presionando a Felipe VI para que desalojara a su padre de La Zarzuela y, cuando lo ha logrado, ha pretendido desvincularse de unos hechos que podría haber evitado defendiendo, simplemente, la vigencia del Estado de Derecho y la presunción de inocencia del Emérito.

 

 

Lejos de ello, ha hecho lo imposible para que prosperara un debate artificial alejado de los gravísimos problemas reales que atraviesa España, con la doble intención de desviar la atención de la opinión pública, de un lado, y de imponer una agenda ideológica de su gusto y del de sus socios desde que en 2018 llegara a la Moncloa con una nefanda moción de censura.

No hay que dejarse engañar por la palabras de Sánchez, pues: si en España se discute sobre el modelo de Estado, es responsabilidad suya. Fue él quien se dejó elegir por partidos que no creen en España como ERC o Bildu. Y fue él quien incluyó en el Gobierno a una formación que desprecia abiertamente la Transición y quiere volar la Jefatura del Estado.

Un conflicto posible

Pero el montaje puede desvanecerse si, en unas semanas, el Supremo desecha toda acusación a don Juan Carlos y éste puede volver a España con honores, algo que no hay que descartar por fundadas que sean ahora algunas sospechas sobre su comportamiento.

Si eso ocurre, el binomio de una Corona inocente con un Gobierno culpable de haberla intentado demoler presagia un conflicto serio. Uno más de un Ejecutivo incapaz de atender el drama sanitario y económico que padece España pero siempre dispuesto a disimularlo con una exhumación o un "entierro" precipitado.

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