El director de la Agencia Antifraude, a instancias de Podemos, "defrauda"

El director de la Agencia Antifraude vuelve a dar muestras en redes sociales de sus fijaciones. Algunos socios del Botànic podrían sentirse defraudados en las expectativas que tenían con él.

Joan Antoni Llinares ha vuelvo a la carga vía redes sociales. Su rango como máximo responsable de la Agencia Antifraude, y como a cualquier otro alto cargo de la Administración, le “obliga” a ciertas dosis de prudencia y discreción al menos en lo que se refiere a los comentarios hechos en público.

El “amigo” de Ada Colau, elegido por Les Corts Valencianes a propuesta de Podemos, podría estar defraudando las expectativas que sobre él depositaron el resto de partidos del Botánic, Compromís y PSPV-PSOE. Su fichaje anunciado a bombo y plantillo por Podemos - fue presentado en sociedad como el mirlo blanco “que venía a levantar las alfombras de la corrupción”- acusa en sus manifestaciones una ausencia  de neutralidad, que sería realmente precisa en alguien con sus acometido y máxime teniendo rango de autoridad pública.  

De hecho, resulta llamativo que al hablar de corrupción política Llinares olvida casos como los ERE de Andalucía o la reciente imputación del Alcalde de Alicante, algo que no sucede cuando se trata de apuntar a representantes del  Partido Popular. Unas observaciones que hace, incluso, aun no existiendo condena judicial.

Unos comentarios que también ponen de manifiesto que Llinares parece erigirse como la única persona capaz de luchar contra la corrupción, y que podrían haberle supuesto ( por lo que deja insinuar) la animadversión del mismísimo ministro de Hacienda Cristóbal Montoro.

Precisamente, el diario Levante-EMV en su edición de este viernes destaca el futuro reglamento que tendrá la Agencia Antifraude y que según el borrador al que han tenido acceso, Llinares justifica su existencia "en que otros entes no supieron detectar la corrupción”. 

Según el alzireno, han fallado en este asunto: Los asesores jurídicos internos de la administración (abogados como él), intervenciones, inspecciones de servicios, Sindicatura de Comptes, Tribunal de Cuentas, Síndic de Greuges e incluso pone en cuestión a la misma Judicatura.  A esto se llama hacer amigos.

Como ya denunció EsdiarioCV en su día, Llinares denunció la falta de independencia de la justicia española y también afirmó que la Policia “estaba al servicio de la mafia”.

Sea como fuere, desde su nombramiento (DOGV del 31 de Mayo de 2017) parece que este abogado experto en administración pública, ha consumido los habituales 100 días de gracia que se le suele otorgar en política a todo aquel que se estrena en un cargo. Tres meses para “aclimatarse” a un nuevo estatus, que en su caso, tras siete meses con nómina oficial,  todavía no ha emitido ni trasladado públicamente informe de su gestión.

La Agencia Antifraude le costará a los valencianos casi 3 millones de euros en 2018. 

 

 

 

 

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