18 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

España, país de parados

En una España cada vez más intervenida dónde el Estado se inmiscuye en todas y cada una de las actividades diarias de modo excesivo, resulta comprensible que seamos el tercer país de la OCDE

"Las políticas liberales están arruinando España". ¿Cuántas veces en los últimos tiempos hemos escuchado dicha afirmación? ¿Cómo es posible que ese burdo mensaje cale en la sociedad si España jamás, nunca en toda su historia, ha estado dentro de los 25 países más capitalistas del mundo?

Debemos reconocer que España es un país con un profundo sentimiento paternalista, es decir, no concebimos la idea de tener una mayor responsabilidad sobre nosotros. Siempre queremos que nuestro fraternal Estado nos proteja, nos subvencione, nos ayude, nos dirija, nos eduque, nos regule, nos diga cuando sí y cuando no, nos diga el qué hacer, cómo hacerlo, cuando hacerlo y por qué hacerlo. A lo largo de la historia siempre hemos tenido sistemas profundamente paternalistas, desde la época romana, pasando por las monarquías absolutas y recientemente el franquismo. Todos esos sistemas tenían un componente tremendamente paternalista, todo era regulado por nuestro amado papá Estado el cual sigue siendo la gran columna vertebral de este país.

Lo grotesco del asunto es vivir en una sociedad que acepta y defiende un sistema fracasado a la vez que sigue apostando por más de lo mismo

En una España cada vez más intervenida dónde el Estado se inmiscuye en todas y cada una de las actividades diarias de manera excesiva, resulta comprensible que seamos el tercer país de la OCDE con la tasa de paro más alta sólo por detrás de Sudáfrica y Grecia y el cuarto país con un mayor número de contratos temporales. Pero lo grotesco del asunto es vivir en una sociedad que acepta y defiende un sistema fracasado a la vez que sigue apostando por más de lo mismo, convirtiendo el derecho más fundamental que todos los ciudadanos deberían tener en un privilegio.

Los liberales cometemos el error de dar por hecho que los españoles saben datos fundamentales y conocen los modelos económicos y laborales del resto de países

Los liberales cometemos el error de dar por hecho que los españoles saben datos fundamentales y conocen los modelos económicos y laborales del resto de países, cuando la realidad, por desgracia, nos demuestra que no es así. ¿Quién sabe que en el 2.006, en nuestra "época gloriosa" con la tasa de paro más baja de nuestra historia, España era el país de la OCDE que tenía un mayor número de contratos temporales? En concreto un 34%, algunos parecen haber descubierto ahora "la temporalidad" cuando es la cifra más baja desde 1989. ¿Quién sabe que España lleva décadas arrastrando una legislación laboral completamente anticuada y rígida que nos ha llevado a tener un paro estructural del 17’2% que jamás será erradicado si no se flexibiliza? ¿Quién sabe que España tiene la indemnización por despido más alta de la UE? ¿Quién sabe que España es el quinto país de la OCDE y el segundo de la UE en el que más gente depende del dinero que reparte el Estado? ¿Quién sabe que las medidas que proponemos en torno a la legislación laboral han sido aprobadas en países como Dinamarca, Noruega, Suecia, Austria, Holanda, Reino Unido, para reducir la tasa de paro cuando comenzó la peor crisis económica reciente de occidente?

¿Cómo van a entender los españoles que rebajar la indemnización por despido es beneficioso si lo conciben como un derecho y no como una lacra? Actualmente en la UE hay dos países que cuentan con la mayor indemnización por despido, España ocupa el primer puesto, Grecia el segundo, ambos países lideran la tasa de paro de la UE. Sin embargo desconocen que en países como Austria, Noruega, Suecia, Dinamarca o Islandia no existe, son los ‘’esclavizados y oprimidos trabajadores’’ quienes deciden libremente que parte de su sueldo quiere que vaya a cubrir una futura indemnización por despido, permitiendo así que el empresario no tema contratar gracias a un mercado laboral ágil que permite la rápida reincorporación de aquellos que han perdido su puesto de trabajo. En los 10 países donde existe mayor libertad económica, 9 de ellos cuentan prácticamente con pleno empleo y sólo Irlanda todavía no ha alcanzado esa cifra porque sigue pagando el exceso intervencionista estatal de hace una década.

Sin duda, el mayor hándicap que tiene el liberalismo en España es estar rodeado de sensacionalismo barato y mediocridad

Pero sin duda, el mayor hándicap que tiene el liberalismo en España es estar rodeado de sensacionalismo barato y mediocridad, donde todos los medios de comunicación al unísono desinforman a diario, bombardean a la población con mentiras, utopías y discursos populistas de una bajeza intelectual sin precedentes. Es ahí donde tenemos que desmontar todas y cada una de las mentiras que se promulgan con datos e información. Los datos nos avalan y no son debatibles.

En definitiva, el cambio real sólo pasa por flexibilizar nuestro mercado laboral y crear un modelo económico como han creado en países donde gobiernan partidos que, o bien son liberales como el caso de Suiza, o socio-liberales como en Dinamarca. El liberalismo a diferencia del resto ofrecemos libertad, bienestar, responsabilidad, seguridad y progreso, ellos ofrecen limosnas, corrupción por doquier y una sociedad clientelar que más pronto que tarde colapsará si sólo se centra en resolver la crisis coyuntural y no la estructural.

Como dijo Voltaire: "¿No es vergonzoso que los fanáticos muestren demasiado interés y los sensatos no?".

 

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