17 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los renglones torcidos: por qué están todo enrarecido en Madrid y Murcia

¿Perderán "las derechas" Madrid y Murcia? La obcecación de Cs y Vox pone en peligro los Gobiernos de ambas Comunidades. Una fotografía conjunta de los dos juntos al PP lo salvaría.



 

 

La vía andaluza, la ruta ideada para Andalucía con destino a otras comunidades autónomas, se antoja dudosa para Madrid o Murcia. Al menos a estas horas. Pablo Casado necesita del concurso imprescindible de Cs y de Vox, pero los dos partidos ponen sus pegas.

La posición de Albert Rivera consiste en sellar una coalición con el PP, que sería, a su vez, el encargado de negociar el apoyo del tercero en liza, Vox, aunque sin permitirle “contaminar” con su presencia los gobiernos. Tampoco es que los de Santiago Abascal confíen en un acercamiento real a los naranjas, y fían su suerte a lo que puedan arrancar a los populares.

Los "apestados"

Eso sí, desean conseguir al menos que los tres equipos negociadores se fotografíen juntos. En su ánimo está dejar de ser unos apestados y de entregar sus votos “a cambio de nada”, tal y como viene lamentando la presidenta en Madrid, Rocío Monasterio.

Es complicado asimilar la obcecación de Cs y Vox: ni siquiera sirve de desagravio a sus votantes.  Más bien asistimos a un juego de desgaste entre ambos que perjudica al PP

 

Lo cierto, sin embargo, y a pesar de vestirse todos con el traje de “cerrar el paso a la izquierda”, es que las posiciones de “las derechas” parecen insalvables. Tanto como para que el PP, al menos en Madrid, pueda esperar cualquier cosa. Lógicamente, lo último que desean en Génova durante este impasse es que aumente la tensión entre las tres formaciones. El mismo entorno de Casado transmite gran enfado por el bloqueo que se vive. Pese a lo tozuda de la aritmética.

La obcecación

Además, los tira y aflojas (que en las redes sociales ayer mismo llegaron a situaciones grotescas) únicamente consolidan una imagen de falta de seriedad que lastra al conjunto del centro-derecha. Así que en el cuartel general de los populares andan desconcertados. Claro.

Es complicado asimilar la obcecación de Cs y Vox, la cual, por cierto, ni siquiera sirve de desagravio a sus respectivos votantes.  Más bien asistimos a un juego de desgaste entre ambos que perjudica al PP, al que pilla en medio, que es quien mayores consecuencias puede sufrir a corto plazo. A día de hoy todo está tan abierto -y enrarecido- que un pacto deberá ser escrito con renglones torcidos.

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