Fulles de figuera

Pedagogía y datos en cantidades industriales, por favor. También reformas. No dejemos crecer a la higuera.

En la terraza de mi casa hay veces que nacen pequeñas higueras salvajes. Mi padre dice que hay que cortarlas enseguida porque sus raíces pueden llegar a ser tan poderosas como para tumbar las paredes de lo que nosotros llamamos ‘el corral’, aunque hace décadas que los únicos animales que lo habitan, además de mi perra y dos canarios, son los pocos gorriones que aún quedan gracias al cambio climático y la destrucción de hábitats.

La extrema derecha, y los extremos en definitiva, son como una higuera salvaje. Si los dejas crecer se enraízan y pueden acabar destruyendo los consensos en base a los cuales avanzan las sociedades. Vox ha llegado a la sociedad española para poner la duda sobre todo lo que nos ha hecho avanzar. Se cuestionan los derechos civiles de las personas que aman a otra de su mismo género y hasta algún concejal voxista se opone a celebrar matrimonios civiles, ni heterosexuales ni homosexuales, por creer que no es la forma adecuada para constituir matrimonio.

La señora Monasterio dice que existe una ‘dictadura de los del cambio climático’ y el señor Ortega Smith dice que la violencia de género no existe. Desmontar el Estado de las autonomías, situar en segundo lugar a las lenguas españolas que no sean el castellano y obviar que en España existen cerca de tres millones de trabajadores extranjeros, -de los cuales 300.000 son autónomos-, empujando las sillas de nuestros ancianos, recogiendo nuestras naranjas y construyendo nuestras carreteras, son algunos de sus objetivos. A este paso van a proponer hasta derogar la ley antitabaco. Tabaco, pistolas y muros como programa.

Hacen de la excepción norma. Sólo ven al menor no acompañado que delinque sin ver a todos los que se forman día a día en nuestros institutos y universidades. Sólo hablan de las escasas condenas por denuncia falsa por violencia de género obviando que hay más de mil mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas desde que hay registros. Sólo hablan de las veganas que cargan contra los gallos sin pensar en que cada día mueren animales víctimas de la violencia humana. Proponen medidas exageradas y fuera de la legalidad. Detenciones, ilegalizaciones y reduccionismos que sólo nos podrían situar al nivel de países en subdesarrollo en lo que a democracia y separación de poderes se refiere.

Para combatir el populismo que viene de la mano del partido de la equis los partidos constitucionalistas deben darse la mano en esta tarea, muy especialmente quienes compiten por un electorado similar, pues no pueden verse arrastrados al barro, donde ellos son expertos. Y si no miren a Rivera. Hay que desmentir sus mantras, aunque cueste trabajo.

Unidad de los partidos constitucionalistas, férrea defensa de los Derechos humanos y mucha pedagogía. Pedagogía y datos en cantidades industriales, por favor. También reformas. No dejemos crecer a la higuera.

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