03 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Hay que prepararse para la pandemia de coronavirus sin miedo y sin medias tintas

El mundo se enfreta a un desafío sanitario sin precedentes: los Gobiernos deben saben atacarlo sin ambages y con rapidez y la sociedad acatar las medidas para protegerse.

 

 

El mundo ya sufre oficialmente una pandemia de coronavirus, según la declaración oficial -tardía pero oportuna- de la Organización Mundial de la Salud, tan tibia en el arranque de la emergencia sanitaria como buena parte de los Gobiernos de los países afectados, incluido el de España.

El término tiene connotaciones terroríficas, pero en realidad comporta un alivio para la ciudadanía, al reconocer la extensión del problema y facilitar la adopción de soluciones globales que necesariamente son mejores para frenar al virus de origen animal y procedencia china.

Desde la investigación de antivirales y vacunas hasta la respuesta médica, laboral, económica y empresarial serán más fáciles desde la sinergia internacional; así como también lo serán la adopción de medidas sintonizadas entre los países de la primera línea vírica, como España, y las instituciones, organismos y Estados circundantes.

 

 

Conviene recalcar que, aunque las cifras diarias producen pánico y las medidas de contención ya adoptadas o por adoptar reflejan un escenario de inquietante excepcionalidad; la posibilidad estadística de enfermar -y no digamos de morir- por el coronavirus es muy baja, de apenas un 0.04% en estos momentos, y que sin embargo la de curarse una vez infectado es altísima, unas 500 veces superior.

El ejemplo de Italia

Precisamente por eso, los Gobiernos han de ser firmes y rápidos en la adopción de medidas de choque y la sociedad debe concienciarse para entenderlas, acatarlas y cumplirlas por su propio bien. El tiempo es oro siempre, pero especialmente en periodos de emergencia sanitaria, y España tiene a su disposición la triste experiencia italiana para conocer la evolución de la epidemia y tomar decisiones anticipadas a los hechos.

Algo que Pedro Sánchez no hizo en su momento y que debe corregir con urgencia. No es momento de ajustar cuentas políticas, que quedan pendientes para un escenario más favorable que probablemente llegue dentro de entre uno y tres meses según los especialistas. Lo es de respaldar al responsable y de esperar que actúe con diligencia e inmediatez. Cueste lo que cueste, saldrá barato si ayuda a contener este drama.

 

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