21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

La intolerancia a la lactosa sigue aumentando

La incapacidad para digerir el azúcar de la leche es una afección que cada vez se está dando más en personas adultas

La leche y sus derivados han sido un alimento fundamental en nuestra alimentación desde tiempos inmemoriales, pues su elevado contenido en calcio es fundamental para gozar de una dieta equilibrada. En los últimos años, sin embargo, se ha generalizado el número de personas que han desarrollado intolerancia a la lactosa, lo que les genera abundantes malestares gastrointestinales.

La incapacidad de digerir el azúcar predominante en la leche es la consecuencia de tener sólo pequeñas cantidades de la enzima lactasa, que se produce en las células de las paredes del intestino, y que rompe la lactosa en formas más simples que pueden ser absorbidas. Dado que a partir de los dos años ya se empieza a producir menos lactasa, son los adultos los que más padecen esta dolencia que no tiene tratamiento, sólo es posible aminorarla con una dieta adecuada. En los niños, sólo el 2% presenta algún tipo de intolerancia a la leche. 

Hasta hace poco la solución pasaba por eliminar la leche de la alimentación, pero eso afecta a la ingesta de calcio, y aunque existen otros alimentos que contienen este mineral fundamental en nuestra alimentación, como ciertas verduras, frutas y semillas con los que podemos cubrir una parte de su requerimiento diario, el mercado ha evolucionado y ha lanzado productos específicos para los intolerantes a la lactosa. Hay distintos grados de intolerancia, ya que algunas personas no toleran la leche, pero sí pueden consumir derivados lácteos como yogures y quesos, mientras otras padecen intolerancias más graves, de manera que no pueden consumir ni siquiera éstos últimos.

 

La versatilidad del yogur y la comodidad para encajarlo en cualquier comida o combinarlo con otros alimentos favorecen su consumo y es un alimento altamente recomendable, aunque incluso este derivado presenta problemas para algunas personas. La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) recomienda tomar de dos a cuatro raciones de lácteos al día y que entre ellas se incluya al menos un yogur, por su valor nutricional y porque mejora la capacidad de digestión de la leche y sus derivados.

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