Saber las cuantías de las ayudas por el fuego de Llutxent, el mejor ansiolítico

El ministro Ábalos en Llutxent

El ministro Ábalos en Llutxent

El psicólogo José Gil sostiene que, de forma urgente, los afectados por el incendio de Llutxent deben tener la seguridad de que se van a recibir ayudas y, además, conocer su cuantía.

José Luis Ábalos ha sido el primer ministro en pisar tierra quemada, cuatro días después de extinguido el fuego que arrasó 3.270 hectáreas en siete municipios de La Safor y La Vall D’Albaida. El titular de Fomento no ha protagonizado un ‘Bienvenido Mister Marshall’ sino un careo con los afectados por el mayor incendio en España en lo que llevábamos de verano.

Le han exigido, con poco éxito, comprometerse a un plan de ayudas concreto. Y no porque sí. El impacto dura tres días como máximo, dice el profesor de Psicología de la Universitat de València José Gil. A partir de entonces, se pasa a una fase de aceptación de lo sucedido y se manejan los recursos. “Habrá pensamientos intrusivos negativos… pero las personas se activan y deciden empezar de nuevo”, explica Gil y añade: “Es fundamental tener la seguridad de que se van a recibir ayudas y, además, conocer su cuantía para saber si también es necesario ir al banco a pedir un préstamo o comenzar con sus propias manos a pintar y restaurar”. Los afectados descubren que “tienen el control de la situación”. Como se recordará, ayer empezó el plazo para solicitar estas aportaciones públicas, vía Protección Civil, que expirará en un mes. El fuego afectó a 40 viviendas, de las que entre 10 y 13 quedaron en ruinas, sobre todo en las urbanizaciones de Montesol y Montepinar.

Una situación dura que hay que vivir con normalidad, conscientes, sostiene José Gil, que “el miedo va a perdurar y aparecerá un ruido raro que me pone en alerta durante mucho tiempo. Provoca ansiedad, insomnio, pensamientos anticipatorios…”

¿Cómo actuar? “No hay que querer quitarlos ya, porque es nadar contra corriente y sentiremos que somos inferiores”, explica el psicológico de la Universitat de València. Pero aconseja poner en marcha técnicas de meditación, incluso ante el insomnio. “El sueño es reparador pero también es lógico que algunas noches no durmamos después de un incendio. No tenemos que cabrearnos con nosotros mismos por no dormir porque se disparará nuestra ansiedad”. El truco está en no reñirse y estar pendientes de la respiración, del cuerpo y de rebajar las tensiones musculares porque, de esta manera, “el sueño viene”, sostiene Gil. “Si a un grupo de personas les digo: os doy 1.000 euros si os dormís antes de una hora, se dormirán o no pero seguro que si no les digo nada, se dormirán antes. Presionar para descansar es contraproducente”. Aceptar una noche en vela por el estrés post fuego aumentará la relajación.

Y si se encadenan más de tres, se puede recurrir, de manera puntual, a la toma de ansiolíticos que, según José Gil, “son una herramienta que me aporta tranquilidad, igual que pensar en una siesta reparadora después de una mala noche. Son elementos de apoyo a los que no hay que acudir sistemáticamente”.

Afortunadamente, en la tragedia medioambiental en La Safor y La Vall D’Albaida no intervino la mano del hombre. No hay ningún pirómano, ni una quema de rastrojos ni una colilla mal apagada sino un rayo. Una circunstancia fortuita, aunque devastadora, que “rebaja la rabia de los vecinos”, concluye el psicológico José Gil.

Un malestar que debe atenuarse también con las explicaciones aportadas desde las instituciones frente a las críticas de seis plataformas sindicales. Estas quejas no las han secundado los dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT. Fuentes de la Diputación de Valencia consultadas por ESdiarioCV, confirman que se activaron los protocolos habituales, bajo el mando de decisiones de siempre (sólo dos responsables han cambiado tras el cambio de gobierno), que “hasta la Unidad Militar de Emergencias compartía y ejecutaba en coordinación”. Y tranquilizan: hasta mañana habrá cuatro brigadas de Divalterra en la zona afectada.

Comenta esta noticia
Update CMP