29 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La estrategia de Ayuso para defenderse de todos los cañones que apuntan a Sol

Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso

Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso

El lío jurídico, político e institucional está montado. En Moncloa ya tienen relato contra Ayuso: es una “insurgente”, capaz de poner en riesgo a los madrileños con tal de no atender al PSOE

Nunca hubo acuerdo entre la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Sanidad el pasado martes, pese a que Salvador Illa lo vendió como algo cerrado: la Puerta del Sol aceptaría los confinamientos para toda la región si se aplicaban los mismos parámetros en toda España.

“Se difundió algo que no obedece a la verdad de esa reunión”, explican a ESdiario fuentes del Gobierno madrileño para explicar el desacuerdo que, solo 24 horas después, quedó de manifiesto y se concreta en la negativa de la Comunidad de Madrid a aplicar, sin más la orden ministerial que este jueves publica el BOE para confinar a toda la región frente al resto de España y a sus grandes municipios ante el resto.

Solo la falta de coordinación, sorprendente, entre el vicepresidente del Ejecutivo autonómico, Ignacio Aguado; y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, dio pábulo a un pacto que no existió: el primero se felicitó por el mismo, pero el segundo apagó el incendio rápidamente negándolo y posponiendo el anuncio de la postura oficial de la Puerta del Sol hasta el Consejo Interterritorial del miércoles.

 

Y ahí se escenificó la ruptura. No solo de Madrid. Fuentes cercanas a algunos de los presentes confirman a ESdiario que Galicia, Andalucía, Madrid y Cataluña fueron beligerantes contra las imposiciones unilaterales de un Gobierno que, además, vuelve a desaparecer una vez dadas las instrucciones.

“Nadie pone problemas a la aplicación de las restricciones que hagan falta, pero antes hay que constatar que no queda más remedio. Y ahora, con las medidas que se van adoptando y los controles que se hacen en tiempo real, no es necesario llegar a acciones tan radicales”, explican.

Pero el lío jurídico, político e institucional ya está montado. En Moncloa ya tienen relato contra Ayuso: es una “insurgente”, capaz de poner en riesgo a los madrileños con tal de no atender al PSOE. Pero en Sol también lo tienen, aunque la sensación de estar en inferioridad es total: demostrar que se puede ser eficaz sin clausurar Madrid y llevarla a la ruina, que ya roza.

Solo en la capital, se calculan unas pérdidas diarias de 400 millones por el cese de la actividad productiva, con imágenes tan simbólicas como la de la emblemática Gran Vía con los cierres echados en decenas de sus escaparates.

La sensación es que "todos los cañones" apuntan a la Puerta del Sol, aunque Ayuso cree tener manera de defenderse

¿Cómo zafarse del Gobierno sin dar la sensación de que se desatiende la salud pública? Todo dependerá de la evolución de la curva de contagios y muertos, que no deja de crecer en la Comunidad. Si se contiene, se confía en lograr el pulso. Pero si se desata, el riesgo para Ayuso es inmenso.

Y mientras, mantener las medidas posibles y pleitear en los tribunales contra el decreto de Illa. En Sol ya saben dónde ir: a la Audiencia Nacional, que debería pronunciarse en 24 horas en las que podría paralizar la aplicación de una orden que, con consenso y sin él, es ejecutiva a las 48 horas de publicarse en el BOE. Algo que ya ha ocurrido a primera hora del jueves, aunque de manera confusa según fuentes regionales: la orden manifiesta una intención, pero a juicio de la Comunidad necesita otra que desarrolle las instrucciones y ponga plazos claros y acotados de revisión.

Una campaña "diabólica"

También sabe qué esgrimir Madrid, y la Abogacía de la Comunidad trabaja en ello desde la noche del miércoles. La Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud que en el punto dos del artículo 73, apartado X, dice lo siguiente: “Los  acuerdos  del  Consejo  se  plasmarán  a  través  de  recomendaciones  que  se aprobarán, en su caso, por consenso”.

Ése es el gran argumento para defenderse de una campaña diabólica que la tiene en el centro de la diana, y con “todos los cañones”, apuntando a Ayuso. Su deseo de colaboración con Sánchez era sincero. Pero lo que se ha encontrado no le sorprende a nadie: del presidente que pide “unidad” a Casado en el Congreso mientras pacta con quienes más acosan al Rey, puede esperarse, eso creen, que esté más empeñado en conquistar Sol que en acabar con el virus al que en julio dio por derrotado.

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