18 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La FIBA por la ventana

El invento este de que hay que salir de la zona de confort lo dijo alguien que seguro que tenía una vida de mierda y nos quiso arrastrar a todos. En la zona de confort se está de puta madre.

La vida es más sencilla de lo que nos pensamos: si haces la misma mierda todos los días, te pasará la misma mierda todos los días. Ergo si tu vida es una mierda, cambia cosas. Por contra, si todo va bien, la alegría fluye, el sol sale por las mañanas, Jordi Hurtado sigue presentando Saber y Ganar y tú eres feliz, no toques nada. No jodas lo que funciona. El invento este de que hay que salir de la zona de confort lo dijo alguien que seguro que tenía una vida de mierda y nos quiso arrastrar a todos. En la zona de confort se está de puta madre. Si necesitas salir de tu zona de confort es que quizá no estés en tu zona de confort o, peor aún, que las circunstancias te obliguen a buscar salida en otra forma de vida.

En la organización mundial del baloncesto fallan cosas. Muchas. Demasiadas. Y se ha ido a cambiar justo la que yo creo que mejor funcionaba. Si algo bueno tenía el baloncesto es que de octubre a junio cada uno jugaba sus competiciones con sus clubes y no teníamos que preocuparnos del virus FIBA. Luego en verano se jugaba el torneo internacional que correspondiese y todos felices. Ahora, sin negociación entre las partes implicadas, la FIBA ha cogido el tablero del juego y por sus santos cojones pulpo va a tener que ser animal de compañía. Ahora para estas competiciones veraniegas habrá que conseguir el pasaporte a través de un sistema de competición novedoso que se jugará en diferentes momentos durante la temporada. La misma mierda que en el fútbol, vaya.

 
La profesionalización del deporte y su posterior organización en diferentes empresas que manejan el cotarro tiene este problema. FIBA, Euroliga, FEB y ACB son cuatro machos cabríos que tratan de solucionar sus diferencias chocando con violencia los cuernos enroscados que adornan sus cabezas.

Por lo que sea, porque no entiendo muy bien por qué, hemos llegado a esta época de la evolución humana con una absoluta falta de empatía y una capacidad nula de dialogar y llegar a acuerdos. No creo que sea un problema español o europeo, sino humano. En nuestro vaivén desde que salimos del mar hasta que nos empezaron a salir extremidades y, posteriormente, nos erguimos y comenzamos a articular palabras, hemos ido demostrando, etapa tras etapa, lo gilipollas que podemos llegar a ser y lo poco que tratamos de analizar nuestra existencia para ser mejores en el futuro.

 



Todos los conflictos del mundo se arreglarían hablando mejor que con armas. Todos. No hay nada que la prepotencia, la violencia y la unilateralidad arreglen. Absolutamente nada. Todos los conflictos del mundo se arreglarían sobre todo si se sentaran a solucionarlo, a parte de los representantes, las personas implicadas en el día a día de lo que se esté debatiendo. Por ejemplo, si quieres cambiar la ley de educación e implantar un nuevo modelo, pon profesores en la mesa de trabajo. Y, por ende, si quieres inventarte una nueva organización de las competiciones de baloncesto, pon a jugadores a escuchar su opinión.

No es de recibo y además es injusto que para las ventanas FIBA se dé por hecho que los jugadores NBA no vayan a venir a jugarla, porque el efecto dominó provocará que los jugadores Euroliga tampoco vayan a querer, y después de esto vendrán los de Eurocup, y luego los de Champions League, y resulta que al final nos jugaremos la clasificación para Tokio 2020 con el base de Tune Squad, los exteriores de Yugoslavieja, el calvo de los Seminoles y Hernández Sonseca como jugador franquicia.

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