25 de enero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las palabras que hunden a Sánchez en el pozo de las mentiras antes del 10N

El líder del PSOE dijo exactamente lo siguiente, antes de que los ciudadanos votaran, sobre el peligro que suponía lo que ahora está a punto de firmar. Escalofriante.

Casi duele escucharlo. Es Pedro Sánchez, en un mitin ante militantes y simpatizantes del PSOE, justo unas horas antes de que los españoles acudieran a las urnas el pasado 10N por segunda vez en medio año. Nada le obligaba a decirlo, pero lo dijo con una contundencia que ahora, apenas unas semanas después, suena a broma.

"Os imagináis, amigos, esta crisis en Cataluña, con la mitad del Gobierno defendiendo la Constitución y la otra mitad, con Podemos dentro, diciendo que hay presos políticos en Cataluña y defendiendo el derecho a la autodeterminación. ¿Dónde estaría España y dónde estaría la izquierda?".

Las preguntas, replicadas con aplausos estruendosos, las pronunció con una mano en el bolsillo, la otra gesticulando y cara de visible enojo y rechazo hacia un pacto con Podemos que, además, dependiera de los soberanistas, a los que también crujió en la campaña advirtiéndoles incluso de la aplicación del célebre artículo 155.

 

 

Hoy, poco tiempo después, el pacto con Podemos incluirá una vicepresidencia para Pablo Iglesias y hasta tres ministerios para los suyos y estará sustentado en ERC y el PNV, con el primero en fase de negociación sin luz ni taquígrafos. Justo lo contrario de lo que tanto Sánchez cuanto Iglesias prometieron a los ciudadanos.

No es la primera vez que Sánchez queda retratado por los mensajes que lanza antes y después de que se abran las urnas. Y aunque Cataluña y el "populismo bolivariano" -así lo definió- se llevan la palma, las contradicciones empapan todo su discurso.

El reciente caso de los EREs es otro gran ejemplo. Su silencio al respecto al escándalo que afecta a todo el PSOE contrasta con la argumentación que utilizó para justificar la moción de censura contra Mariano Rajoy en la primavera de 2018.

Otro antecedente

"Es para recuperar la dignidad de nuestra democracia que hoy se ve cuestionada por el partido que gobierna en las principales instituciones de este país. Una moción de censura para recuperar la dignidad, para recuperar las reglas del juego que han sido violentadas por un partido que ha concurrido a las elecciones dopado, financiado ilegalmente".

 

 

Así pues, cuando ha pasado un año y medio desde entonces, Pedro Sánchez se ha convertido en rehén de sus propias palabras, después de que la Audiencia provincial de Sevilla condenase a los principales líderes del PSOE andaluz a duras penas de cárcel y de inhabilitación por estar inmersos en la mayor trama de corrupción en España, por la que se han repartido ilegalmente casi 700 millones de euros. Ahora, las palabras se le vuelven en contra haciéndole esclavo de la sentencia de los ERES.

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