31 de mayo de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El verdadero punto débil de José Antonio Avilés fuerza sus planes a corto plazo

José Antonio Avilés no calibró bien la que podía caer encima a sus padres.

José Antonio Avilés no calibró bien la que podía caer encima a sus padres.

Ni estafar, ni mentir, ni que le hayan pillado, ni la que se ha montado, ni el dinero... ni siquiera que haya descubierto enemigos en algunos que creía amigos. Sabemos lo que le duele.

 

 

Sí, quiero retirarme un tiempo de la televisión. No sé el tiempo que me dejarán. Tampoco me puedo permitir el lujo de estar sin trabajar. Quiero empezar de cero”.

Así habla José Antonio Avilés desde su hotel en Honduras. Relajado, tranquilo y en ocasiones con la voz apagada, ha tenido ya el tiempo suficiente como para ponerse al día de todas las acusaciones que se han vertido contra y sobre él a lo largo de las últimas semanas.

Arropado por el fantástico equipo de Supervivientes, y con la ayuda diaria de la psicóloga, Avilés comienza a ser consciente de la realidad a la que se enfrentará en cuanto aterrice, en las próximas horas, en España. Si bien es cierto que aún no está recibiendo terapia más allá de la que nos proporcionan a todos cuando salimos de la isla, sí pretende ponerse en manos de especialistas para buscar respuestas y dotarse de las armas necesarias para “comenzar de cero”.

Avilés quiere seguir en televisión, le apasionan las luces, las bambalinas a pesar de haber sufrido en sus carnes el lado más oscuro de semejante exposición mediática. Confía en poder cambiar todo aquello que le ha llevado por caminos que difícilmente tienen explicación, pero sobre todo quiere demostrar a sus padres que ha aprendido una lección que jamás olvidará.

Y ese es su talón de Aquiles, sus padres. Las fantasías creadas cuando le propusieron concursar en el reality estrella de la cadena, no le permitieron medir que las consecuencias de su participación pudieran salpicar a sus padres, como finalmente ha ocurrido. Su madre, gran defensora en los platós de su hijo como concursante, nunca ha querido entrar a detallar nada sobre los escándalos que acechaban a su único vástago. Siempre ha mantenido el tipo y la compostura. Su negativa a entrar en ciertos temas y esa distancia que tomaba respecto a los asuntos más escabrosos de Avilés, dibujaba un perfil distante que no siempre ha encontrado comprensión ni reconocimiento. Una difícil postura que la convirtió en el centro de comprometidas afirmaciones que ninguno de ellos piensa dejar pasar.

Más allá del lado familiar, Avilés quiere saber todo lo que se ha dicho de él, quién ha hablado de él y qué pruebas hay en contra de él. Ya con la información sobre su mesa ha dado luz verde para que desde España se solucionen y se zanjen todos esos asuntos pecuniarios que han visto la luz. Desde Honduras escucha y lee todo lo que se le hace llegar y marca a su abogado la estrategia a seguir; que se abone todo lo adeudado. Pero José Antonio, no está dispuesto a asumir lo que, según él, “no le corresponde. No todo el mundo está diciendo la verdad”. Lo cierto es que en los últimos días dos de las querellas presentadas por el letrado Nacho Toledano ya han sido abonadas y los representados, satisfechos por la rapidez, han decidido retirar sendas querellas.

Pero Avilés también se encuentra dolido con ciertos compañeros. No esperaba alguno de los ataques recibidos. No le duele el contenido de las informaciones dadas sino quién las ha dado y el tono de quién las ha relatado. Pensaba o creía que tenía más amigos que los que realmente tiene en esta profesión y no entiende el camino que han decidido tomar algunos respecto a él.

De momento, anhela ya regresar a España poder abrazar a sus padres y reconducir su vida. Y en ese reconducir entra su intención inicial de “retirarme, el tiempo que me dejen para empezar de cero”. Nadie sabe el tiempo que necesitará, pero lo que está claro, al menos ésta que escribe lo intuye, es que José Antonio Avilés no dejará la televisión ni la televisión dejará a José Antonio Avilés. Él ha sido el concursante estrella de esta edición. Él ha pulverizado las audiencias en cada una de sus intervenciones. Lo hizo con Jorge Javier Vázquez y lo volvió a hacer con Emma García en su programa Viva la vida. Los que trabajamos en este maravilloso mundo sabemos que nadie le piensa dejar escapar.

Sólo el tiempo me quitará o me dará la razón.

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