02 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Marlaska y Montero deben dimitir pero no lo harán: Sánchez es peor que ellos

Las mentiras de los dos ministros son la continuación lógica de la gran mentira inicial de Sánchez: su irresponsabilidad en la prevención de una pandemia que ha arrasado a España.

 

 

El lunes tenía que haber dimitido Irene Montero tras conocerse su bochornoso vídeo del 8M, en el que demostraba el conocimiento del Gobierno de la gravedad del coronavirus y la ausencia de medidas preventivas al respecto: un escándalo, demostrado ya con una ingente cantidad de pruebas documentales publicadas por ESdiario y otros medios, que explica la disparatada mortalidad de España al lado de la práctica totalidad del mundo.

Y este martes debió seguir su camino Grande Marlaska, tras constatarse que mintió reiteradamente en sede parlamentaria cuando aseguró que la purga del coronel Pérez de los Cobos no tuvo nada que ver con la investigación sobre el 8M que impulsó por orden judicial.

Su relato falso quedó en evidencia al trascender la existencia de un documento, firmado por la directora de la Guardia Civil, donde se ponía negro sobre blanco que la única razón de esa destitución fue, precisamente, la que negó en el Congreso el ministro del Interior.

Si a todo esto le añaden que el presidente del Gobierno se ausentó de la sesión de control en el Senado, poniendo como excusa unas obligaciones internacionales de las que no existe constancia, el cuadro final es escandaloso en apenas unas horas.

 

 

Primero abocan a España a los mayores estragos por coronavirus de todo el mundo. Después intentan borrar la huella de ese desastre fruto de sus decisiones y no solo de la virulencia del COVID-19. Y por último despiden al funcionario decente que cumple su trabajo y torpedean al juez ejemplar que quiere conocer la verdad.

 

Éste es el Gobierno que nos metió de lleno en la pandemia y ahora pretende dejarnos confinados hasta julio. El que hace dos años llegó a Moncloa para regenerar. Y ahora, en lugar de haberse dedicado a evitar que tengamos más muertos que nadie en el mundo, se concentra en encontrar la manera de taparlo.

Sánchez justificó su primer asalto a La Moncloa, con una moción de censura tan legal como inmoral por los socios de aventura, en la inaplazable necesidad de regenerar España. Y lo que ha hecho desde entonces es justo lo contrario: atacar la separación de poderes, colonizar todos los espacios públicos para someterlos a su interés particular, apostar por el sectarismo y la opacidad y, finalmente, sumir al país en la peor crisis desde 1978.

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