20 de julio de 2019 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La infanta Elena toma una dolorosa decisión para doña Sofía

Doña Sofía y sus diferencias con la infanta Elena

Doña Sofía y sus diferencias con la infanta Elena

La hija mayor de los Reyes Eméritos es el verso suelto de la familia. Va por libre y hace de su capa un sayo. El problema es que a veces su comportamiento salpica y causa dolor a los suyos.

Para doña Sofía nunca ha sido plato de gusto la tauromaquia. De hecho, han sido contadas las ocasiones en que se la ha visto asistiendo a una corrida. Tendríamos que remontarnos a la época en que era princesa de España. Para ella, vegetariana y animalista convencida, los toros no son plato de gusto.

Quien sí es muy taurina es doña Elena. Su afición ha sido duramente criticada en esta España que parece dividida entre taurinos y antitaurinos. En este sentido, las cosas están que arden y los enfrentamientos entre ambos bandos a la orden del día. Pues bien, la hija mayor de los reyes eméritos lo tiene claro y, a pesar de que el asunto es objeto de una gran polémica, piensa seguir disfrutando de la Fiesta.

Lejos de llevar su amor por los toros en el ámbito de lo privado, Elena de Borbón lo hace públicamente, con luces y taquígrafos. Dijo sí cuando le comunicaron que había sido galardonada  con el X Premio Taurino ABC en nombre de los aficionados, que recogió esta misma semana. La infanta, en su discurso, pronunció: “Amar el arte de la tauromaquia es amar a España”.

Así explicó doña Elena de dónde viene su afición: “Mi pasión por los toros viene transmitida por mi familia: mis abuelos los Condes de Barcelona, Don Juan y Doña María, una extraordinaria aficionada con la que tuve la enorme suerte de compartir numerosas tardes de toros; y también, por supuesto, por mi padre, el Rey Don Juan Carlos, con el que comparto igualmente esta afición y le acompaño siempre que puedo”.

La infanta durante el acto en que fue galardonada por su afición a los toros

La infanta tuvo un recuerdo para sus hijos, Victoria Federica y Froilán, “Mi presencia en las plazas de toros es frecuente y asisto con entusiasmo y asiduidad, cuando me es posible, para poder disfrutar de mi afición. Afición que transmito a mis hijos, con los que comparto numerosas tardes, en las que ya escucho sus sabios comentarios taurinos. Estas asistencias me permiten, también, acercarme a numerosos aficionados, a los que agradezco sinceramente su cercanía y el gran cariño que me manifiestan”.

Como era de esperar, esta nueva muestra de apoyo de doña Elena a la Fiesta ha levantado polvareda. Otra vez las críticas se han podido leer en redes sociales y medios de comunicación. Sin duda, esto no beneficia a los reyes, que tienen que lidiar con frentes muy duros para encima verse salpicados por la afición de la infanta.

Doña Sofía tuvo un gran disgusto cuando supo que su hija iba a recoger el premio. Una cosa es que disfrute de la fiesta y otra que la apoye públicamente. En este punto, jamás se pondrán de acuerdo. Y como aquello de “¿No querías caldo? Pues toma dos tazas”, la reina emérita tiene que lidiar con la afición de sus nietos, grandes apasionados de los toros vía transmisión materna.

En cuanto a don Felipe y doña Letizia, en este asunto, están más cerca de doña Sofía que de la infanta Elena. Aunque nunca dirán una palabra en contra de la tauromaquia, no es ningún secreto que no va con ellos. Y, mientras tanto, el verso suelto de la familia sigue a lo suyo. Elena tiene un carácter fuerte y le gusta hacer de su capa un sayo. Ha salido a don Juan Carlos.

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