27 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La polémica imagen de Pedrojota "pegándole" un tiro en la boca a Pablo Iglesias

La ilustración objeto de la controversia

La ilustración objeto de la controversia

Podemos encuentra otro filón contra la prensa con una ilustración de Pedrojota Ramírez que enciende los ánimos del partido morado. Es ésta y ha provocado este terremoto.

 

 

Que Podemos tiene un problema con la prensa es tan cierto como que Pablo Iglesias luce coleta. Sus relaciones oscilan entre la indiferencia y el desprecio, con el reciente ataque en masa a Vicente Vallés como ejemplo máximo de una actitud de reminiscencias chavistas: recuerden al patriarca ideológico de los fundadores de Podemos cerrando emisoras y atacando a periódicos como si no hubiera un mañana.

Pero esta vez le ha salido "el tiro por la coleta", como hábilmente tituló Pedrojota Ramírez su filípica semanal para referirse a los desastrosos efectos de esa campaña contra el presentador de Antena 3: unanimidad en su defensa, y consenso absoluto en el repudio de Podemos.

Claro que el director de El Español ha dejado margen a la polémica al ilustrar su artículo con una imagen impactante y metafórica que Podemos ha aprovechado, cómo no, para hacerse los mártires y volver con la mula al trigo en sus invectivas contra los periodistas. Fue ésta, denunciada cómo no por el periódico de cabecera de la formación morada, dirigido -vaya casualidad- por la repentinamente desmemoriada Dina Bousselham:

 

 

Hay que ser muy retorcido para ver en esa alegoría una invitación a la violencia, pues a nadie se le escapa que el carácter metafórico de la imagen: pegarse un tiro a sí mismo es una expresión coloquial que se utiliza a diario en incontables situaciones, y nadie le confiere un sentido literal. Salvo Pablo Echenique, claro:

 

 

Lo curioso es que el portavoz de Podemos exhibe una piel muy fina con los periodistas que, vaya por Dios, no se aplica para sí mismo: él puede llamar "violador" al hombre asesinado por su candidata municipal en Ávila, sin ninguna prueba que lo atestigüe ni justifique el comportamiento hace años de su compañera, pero lo llamará libertad de expresión.

Lo cierto es que esta controversia le ha ocupado más que preocupado a Pedrojota, encantado de estar en el ojo del huracán: menos crítico que de costumbre de un tiempo para acá, y más permisivo con Sánchez que con Rajoy, medirse a Podemos y suceder en su diana a Vallés o a Ana Rosa Quintana no es precisamente un disgusto:

 

 

No era el estruendo que buscaba, desde luego, pero Ramírez ha encontrado eco y Podemos se ha quedado en solitario: ya nadie acompaña al partido que en tiempos provocaba terror en sus escaladas verbales, puro despliegue de tinta de calamar para tapar sus graves problemas: los judiciales del "Caso Dina" y los electorales, con encuestas catastróficas que señalan el fin de un ciclo.

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