"En Valencia solo se acuerdan de La Serranía para venir de torrà los domingos"

La presidenta de la Mancomunidad de La Serranía denuncia "el abandono" de su comarca por el Consell, con un servicio de autobuses "nefasto" para llegar al hospital y sin infraestructuras

Alcaldesa de Bugarra y presidenta de la Mancomunidad de La Serranía, María Teresa Cervera García reivindica la importancia y singularidad de esta comarca del interior de la provincia de Valencia que cuenta con 14.165 habitantes censados. No obstante, lamenta "el abandono" por parte del Consell y la lejanía con la que se les contempla desde la capital. Esta circunstancia redunda en la práctica en un servicio de autobuses con escasa frecuencia de paso para desplazarse a Valencia o al hospital de Llíria o en falta de infraestructuras como circunvalaciones viarias o colegios.

 

Para poner en antecedentes al lector, ¿qué datos pueden resumir La Serranía?

Si nos referimos a la mancomunidad, está compuesta por 13 municipios, incluido Casinos, que se integra por el servicio de recogida de residuos que prestamos. La localidad con más habitantes es Villar del Arzobispo, que ronda los 5.000. El resto, excepto Casinos, que tiene algo más, no llegamos a los mil. Por ejemplo, mi municipio, Bugarra, cuenta con 711.

Melanio Esteban, alcalde de Higueruelas y vicepresidente de la mancomunidad, afirmaba en un acto celebrado esta semana con l´Associació de Juristes que en Valencia solamente se acuerdan de La Serranía para venir de torrà de los domingos. ¿Suscribe esa afirmación?

Desde luego. En Valencia, y me refiero como capital autonómica y núcleo administrativo, no nos hacen nada de caso para invertir en infraestructuras. Únicamente la Diputación de Valencia, de quien dependen los municipios para subsistir y mantener sus servicios. La mayoría de ayuntamientos sí que tiene dinero, pero no nos dejan gastarlo ni crear nuevas plazas laborales por una normativa establecida durante la crisis económica.

Cuando indica que no les hacen caso, ¿con qué ejemplos concretos lo ilustraría?

El transporte es nefasto. En algunos sitio incluso inexistente. Por Bugarra pasa un autobús para ir a Valencia únicamente tres veces al día. Por otro lugares ni pasa. Y no estamos hablando de que esta situación afecta a usuarios de 25 o 30 años que disponen de su coche, sino que esa frecuencia tan baja perjudica a personas de 70 u 80 años que necesitan desplazarse para ir, por ejemplo, al hospital de Llíria. Se tira mucho de algunos de los taxis sueltos de la comarca, que también hay pocos. En parte, porque están muy limitadas las licencias.

La falta de inversión en la comarca se debe a decisiones políticas. Así nos lo dijo directamente el anterior secretario autonómico para justificar que no se construya la variante de Pedralba

¿Y a qué achaca esa carencia: a falta de sensibilidad, a escasez de dinero...?

A decisiones políticas. Así lo dijo directamente el anterior secretario autonómico de Medio Ambiente delante de tres alcaldes para justificar que no hacían la variante de Pedralba para sacar el tráfico. Y tuvo esa actitud, como el actual responsable de ese cargo, a pesar de que se trata de la solución más económica y la que menos impacto genera en el medio ambiente. Nosotros somos los primeros interesados en que se respete nuestro medio.

Otro ejemplo, en mi población, Bugarra, hemos recibido en 2018, dos años después, las ayudas por los daños que causaron las lluvias de 2016. Y cuando nos referimos a Conselleria de Educación, la respuesta a nuestras necesidades se complica hasta límites insospechados con un cantidad de burocracia que nunca acaba. Como decíamos, en Valencia solamente se acuerdan de La Serranía, de sus pueblos más turísticos, para venir un domingo a comer. No para invertir. 

En la mayoría de poblaciones de La Serranía hay trabajo y se mueve mucho el turismo. Higueruelas genera 600 empleos directos y tiene un censo de 520 habitantes

No obstante, la comarca, además de sus encantos turísticos y pese a esa carencia de infraestructuras, tiene un importante desarrollo económico. ¿En qué basan su crecimiento?

En la mayoría de pueblos hay trabajo y se mueve mucho el turismo. Ya que mencionábamos Higueruelas, su alcalde destaca los más de 600 puestos de trabajo directos que genera un municipio con 520 habitantes censados. En Bugarra, la cooperativa emplea a más de 200 personas. Otras poblaciones como Chulilla o Sot de Chera llevan mucho tiempo trabajando el turismo. En La Serranía destaca la agricultura, con naranja, caqui, almendra, vid u olivo, la enología y la industria en localidades como la citada Higueruelas, Villar o Casinos.

Usted pasó de teniente de alcalde de Bugarra a alcaldesa y presidenta de la Mancomunidad. ¿Cómo es la vida de una primer edil en La Serranía?

Nuestra labor es muy vocacional y sin apenas remuneración. Yo cobro 200 euros de la Mancomunidad desde hace poco. Aquí la presidencia es rotativa cada cuatro años. Del ayuntamiento de Bugarra únicamente percibo el kilometraje. Casi todos en la comarca vivimos de nuestro trabajo y lo combinamos con la política y la familia.

Nuestra labor es muy vocacional. Cuesta mucho encontrar personas para confeccionar las candidaturas. Yo, como alcaldesa, solamente cobro el kilometraje

A mí siempre me han apoyado mucho mi marido y mis hijos. De lo contrario, hubiera resultado muy difícil. Creo que los futuros cargos, quienes entren a partir de 2019, deberían de percibir algún salario. Te cuesta mucho encontrar gente para confeccionar las listas en los pueblos pequeños, donde cada persona tiene su trabajo y sus obligaciones.

¿Y cómo se plantea los ocho meses que quedan hasta final de mandato?

La única forma de lograr algo es con mucha insistencia, sin rendirte. Seguiremos reivindicando. Muchos proyectos ya están encarrilados. Solamente nos falta superar la pega que al final nos ponen: la falta de consignación.

 

 

 

 

 

 

 

 

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