18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez se pone nervioso e intenta recomponer su coartada antes de ver al Rey

El presidente en funciones va a dedicar la mañana a hablar por teléfono con Iglesias, Casado y Rivera después de pasarse semanas ignorando a los tres. Está descolocado tras la jugada de Cs.

No ha querido Pedro Sánchez reunirse con Pablo Iglesias, ni con Pablo Casado, ni con Albert Rivera desde que el 25 de julio fracasó su investidura. 

Ni siquiera cuando la semana pasada el líder de Unidas Podemos le pidió durante el Pleno del Congreso un encuentro a solas para desatascar la negociación. Y el socialista le mandó a la ventanilla del equipo negociador del PSOE. 

Y ahora, el último día, a última hora, el presidente en funciones se ha apresurado a descolgar el teléfono para hablar con los tres líderes políticos y conocer su postura antes de ir a ver al Rey a las seis de la tarde. Nervioso, intentando recomponer su relato, su coartada, hechos añicos. 

Sánchez va a dedicar la mañana a hablar con Iglesias, Casado y Rivera, por este orden, para saber si estarían dispuestos a apoyarle. Irónicamente, este mismo martes el presidente de Cs le ha pedido una reunión urgente a la que no ha accedido.

Con Iglesias lo ha hecho pasadas las once de la mañana, y éste le ha reiterado que Unidas Podemos sigue en la abstención si no accede a un Gobierno de coalición. Y que si Cs se abstiene, ellos se lo pensarán dos veces.

A continuación ha hablado con Casado. El PP únicamente ha contado al respecto que se ha tratado de una conversación "cordial" de la que el líder de los populares informará después de entrevistarse con Felipe VI.

Según la versión del PSOE, "el líder del PP ha trasladado su rechazo a la investidura del candidato socialista, por lo tanto, rechaza apoyar un Gobierno estable en España y evitar con ello una repetición electoral".

El movimiento que este lunes efectuó Rivera ha dejado al presidente en funciones sin relato si este martes Felipe VI constata que no hay candidato que sume los apoyos para la investidura y se ve obligado a disolver las Cortes. 

Porque es la constatación de que Sánchez ha tenido opciones, aunque no voluntad. Le ha dicho que no a Iglesias, a Casado y, en último término, a Rivera

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