19 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Guerra fustiga sin piedad a nacionalistas y antifranquistas repentinos

Guerra, esta semana

Guerra, esta semana

Fue un mito del cuerpo a cuerpo en la política española hasta los 90. Y conserva una fusta con la que atiza, sin ambages, al nacionalismo y al populismo. Y al propio PSOE, si se lo merece.

Fue el látigo político de la España de los años 80 y 90, el todopoderoso vicepresidente y número dos de Felipe González en todo que, desde un socialismo clásico, cantó las cuarenta en legendarias ocasiones contra propios y extraños.

Ya retirado, mantiene incólume la fusta y la utiliza sin reparos para fustigar a todo aquello que considera degradante para la democracia: el debate sobre los restos de Franco, la complacencia con el nacionalismo, la revisión del Estatut o los ataques a la Corona. Y lo explica sin pelos en la lengua, en un chaparrón que, sin citarle expresamente, también está dirigido a Pedro Sánchez como en el pasado lo estuvo a Rodríguez Zapatero.

Sobre Franco: "No me gusta boxear con fantasmas del pasado como a algunos jóvenes"

Así, el exvicepresidente del Gobierno ha afirmado este miércoles que "los nacionalistas y los populistas" están "aliándose con las cloacas de los servicios de información y de la policía y con algunos personajes que siempre están conspirando para intentar desprestigiar" a la monarquía, porque no les gustó el discurso de Felipe VI del pasado 3 de octubre.

"No sé si es un ataque pero sí que el discurso del 3 de octubre no gustó a populistas ni a nacionalistas ni a la extrema derecha. No les gustó nada y yo creo que fue un discurso impecable", ha dicho. El Rey recalcó en aquel mensaje que los poderes del Estado tenían la obligación de mantener el orden constitucional en Cataluña.

El también ex 'número dos' del PSOE se ha expresado así, en declaraciones a los periodistas antes de participar en un curso de verano de la Universidad Complutense, preguntado sobre si las grabaciones de Corinna zu Sayn Wittgenstein acusando de irregularidades al Rey Juan Carlos derivarán en un debate sobre la monarquía y la república.

A su modo de ver, lo que sucede más bien es que hay fuerzas políticas que siempre tienen abierto ese debate y que ahora, como "no soportaron el discurso del 3 de octubre", se han aliado con "las cloacas" para intentar desprestigiar a la institución.

No hubo una República, hubo cuatro y el Frente Popular fue abominable: sólo me interesa la de 1931 a 1933

Sobre Aznar

Sin embargo, Guerra cree que estos grupos políticos "no se dan cuenta de que jugar con fuego es muy peligroso". "¿Qué quieren, tener a (José María) Aznar de presidente de una república de esas bananeras? No se dan cuenta, podrían aprender", ha espetado.

Después ha explicado que había puesto ese ejemplo como "broma" para decir a los defensores de la Segunda República que deberían "estudiar un poco" y "ser más prudentes", porque en ese periodo hubo "cuatro repúblicas": el bienio rojo (1931-1933), el bienio negro (1933-1936), el Frente Popular (febrero-julio de 1936) y la República durante la guerra.

 

Frente a quienes hablan de la República como "un todo homogéneo", ha subrayado que a él le interesa solo su primer periodo y no los demás. "Los dos segundos años para mí fueron abominables, no coincido nada con ellos, hay que estudiar un poco", ha añadido.

Cataluña

El exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra ha afirmado además que él no tiene "ningún interés" en explorar una reforma del Estatuto de Cataluña como vía para resolver las demandas nacionalistas, porque el "apaciguamiento" es "un modelo frágil y fracasado".

"De la política de Chamberlain, del apaciguamiento regalando cosas, yo nunca soy partidario", ha dicho Guerra en declaraciones antes de participar en un curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid, en referencia la política británica con el dictador alemán Adolf Hitler antes de la II Guerra Mundial.

 

Guerra, en 2013, cuando estaba en el Congreso

 

Así, el exvicepresidente no cree que los independentistas vayan a dejar de plantear la ruptura de España y el derecho de autodeterminación porque se les dé "un poco más de esto o de lo otro". Para Guerra, el Estatut "es el que hay", el que se aprobó en Cataluña "con muchos artículos inconstitucionales". Después el Congreso de los Diputados modificó 118 y 17 disposiciones adicionales y el Tribunal Constitucional otros 14.

Guerra también ha tildado de "absurdo" la hipótesis de una reforma del Estatut que implique una reforma de la Constitución. "Hay que ser claro", ha advertido, y decir sin ambigüedad si se quiere reformar una cosa u otra.

Todo ello después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hablase este martes en el Congreso de "votar" como solución al desafío independentista, en alusión a una reforma del Estatuto catalán. A su modo de ver, la "muy sutil" referencia que hizo Sánchez a una reforma de la Constitución no fue "el mejor camino".

 

Guerra, en 1995 entrevistado por Carlos Herrera

Guerra no ha querido valorar la acción del Ejecutivo para resolver el problema en Cataluña ni pronunciarse sobre "si hay que votar o no", argumentando que los problemas en democracia no siempre se resuelven votando, para empezar porque "hay cosas que no se pueden votar".

"Es como si a alguien en el Parlamento se le ocurre que, para combatir la violencia doméstica, el que golpea y la golpeada deben tener la misma condena, pues eso no se puede votar", ha remachado.

Contra la autodeterminación

Así, ha recordado que cuando se redactó la Constitución se rechazó la enmienda que pretendía incluir el derecho de autodeterminación, una enmienda que los nacionalistas no apoyaron. Ese derecho, por tanto, no existe, y los que pretenden votar sobre él lo saben, y solo se podría cambiando la Constitución, cosa para la que los independentistas no tienen votos. "Esa es la democracia", ha insistido.

Y a quienes propugnan como solución una reforma de la Constitución para un Estado federal les ha dicho que España ya lo es, que Estado autonómico es "un eufemismo" y que el Estado está más descentralizado que muchos federales, con las únicas excepciones de Australia y Canadá.

 

Con Sánchez, en 2014 en el Parlamento poco antes de dejar la política activa

 

Guerra cree que en el momento actual no hay consenso para una reforma de la Constitución pero sí para hacer reformas en la Constitución, y da por hecho que tendría que ser con el acuerdo de PSOE, PP y Ciudadanos, no con los nacionalistas vascos ni catalanes, que lo que quieren es "dinamitarla".

A su juicio, no querer cambiar nada de la Constitución es "dogmático", pero también lo es pensar que todos los problemas se resuelven cambiándola. "Hay que ser más humildes", ha dicho.

Boxear contra el fantasma de Franco

Sobre la resurrección de Franco y del Valle de los Caídos como debate de actualidad, Guerra es aún más tajante. A él no le "interesa nada" hablar del dictador Francisco Franco, que "ya hizo sufrir mucho a España": "Franco se murió, está enterrado y ojalá que la piedra esa que tiene encima se hundiera".

El ex dirigente socialista ha puntualizado que no estaba tachando de error el anuncio del Gobierno de que exhumará los restos del dictador, pero sí ha dicho que a él no le gusta "boxear con los fantasmas del pasado", como hacen algunos, "por cierto jóvenes".

De hecho, cree que "probablemente el Valle de los Caídos debería estar modificado" y debería ser "un museo de la guerra", lo que probablemente exigiera la modificación de la estructura de los enterramientos que hay". Genio y figura, siempre.

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