21 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los tics de Iglesias

Los compañeros de Iglesias se enteraron por la prensa de su acuerdo presupuestario "a muerte" con Sánchez. El hiperliderazgo molesta, aunque la tensión no sale aún a la luz pública.



 

 

El discurso con el que Pablo Iglesias se dirigió a su grupo parlamentario cerraba la puerta al acuerdo presupuestario con Pedro Sánchez. Sin embargo, como marcando las distancias, esa misma tarde acudía a La Moncloa y sellaba con el presidente del Gobierno un pacto retransmitido al día siguiente con boato y pompa. Iglesias tiene sus particulares maneras.

Entre ellas, el hiperliderazgo, el secretismo y la laminación del disidente. Además, sus fogonazos autoritarios son apuntalados por una reducida guardia pretoriana que, por cierto, parece ahora empeñada en torpedear a Iñigo Errejón en Madrid.

 

El malestar en Unidos Podemos se ha expuesto con crudeza, a pesar de que nadie se atreva a hablar de ello en público. Que Iglesias no compartiese con sus diputados esa sintonía con Sánchez ha consumido muchas conversaciones.

No entienden ese “estilo centralizado” y sus decisiones “ni consultadas ni compartidas”: se enteraron por los medios de la firma de una entente que los vincula al PSOE con independencia de la suerte que corran las cuentas públicas. Un giro de tuerca morado que celebró con alborozo Iván Redondo, el jefe de gabinete de Sánchez, muñidor de la estrategia de empezar con Podemos y, a partir de ahí, buscar la mayoría necesaria.

La mediación de Iglesias visitando a Oriol Junqueras en la cárcel de Lledoners para “madurar” a ERC de cara a la negociación de los presupuestos, levanta también críticas por sus consecuencias sobre los votantes.

El malestar en Podemos se ha expuesto con crudeza. Que Iglesias no compartiese con sus diputados esa sintonía con Sánchez ha consumido conversaciones

Aunque el papel de interlocutor no es nuevo para Iglesias dada su contribución a la moción de censura que llevó al PSOE al Gobierno, esta vez los independentistas republicanos han dejado claras sus verdaderas intenciones  sobre los presos del procés. Y ello lleva a tener que estar muy atento para no terminar grogui en la refriega partidista. 

La vanidad...

Con todo, el acuerdo Iglesias-Sánchez ha dado oxígeno a Podemos. Su secretario general tras estar arrinconado vuelve a la pomada. Pero, la crisis en Cataluña es tan inhóspita que infunde miedo a las huestes moradas con el 26-M tan cerca: “¡Ciudadanos nos ha dado el sorpasso!”, repiten. Son conscientes de que el conflicto catalán engorda a Albert Rivera y de que su onda expansiva puede arrojarles a la cuarta posición y, fruto del sistema de reparto de votos, truncar demasiados asientos en ayuntamientos y parlamentos autonómicos. “Veremos si la vanidad de Pablo no nos lleva a morir de éxito”, zanja un asesor suyo.

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