23 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Choque entre Zarzuela y el Congreso por Don Juan Carlos y el aniversario del 6-D

La Casa Real no termina de aclarar qué papel tendrá el Rey emérito en la conmemoración de los 40 años de la Constitución, lo que está provocando más de un quebradero de cabeza en la Cámara.

A tiro está ya la celebración de los primeros 40 años de la Constitución. Pero aún no está confirmada al cien por cien la presencia de uno de los grandes artífices de ese hito crucial en la reciente historia democrática del país: el Rey Don Juan Carlos.

En el Congreso de los Diputados, el Senado y en el Gobierno lo tienen claro: quieren que el Rey Emérito acuda. Quien no se pronuncia es Zarzuela, que argumenta que “la agenda no está cerrada” y, por tanto, carecen de cualquier detalle sobre una conmemoración que iba a servir  de acto de desagravio tras su sonora ausencia en el aniversario de las primeras elecciones democráticas, en junio del año pasado.

De aquella polémica se extrajo la lección de no volver a cometer otra equivocación igual. Pero la revelación, el pasado mes de julio, de unos audios que el excomisario José Manuel Villarejo grabó a Corinna zu Sayn-Wittgenstein dieron al traste con la estrategia “rehabilitadora” de Don Juan Carlos. Su vieja “amiga entrañable” le acusaba de utilizarla como testaferro para esconder un patrimonio que presumía millonario.

 

Don Juan Carlos salió de nuevo de la agenda de la Familia Real. Excusas de tipo médico le mantuvieron alejado este verano de Palma de Mallorca, a donde sí acudieron los Reyes, así como de la toma de posesión del presidente de Colombia, Iván Duque.

Con Zarzuela

A raíz de aquello comenzaron las dudas sobre la participación del Rey Emérito en la recepción institucional del próximo 6 de diciembre, que Congreso y Gobierno consideran asegurada pero cuya presencia no aparece confirmada en la agenda de los actos conmemorativos. Desde la cámara Baja explican que todo se hará “de acuerdo” con Zarzuela en un intento por evitar repetir el cruce de reproches de junio de 2017 cuando se echaron la culpa mutuamente de la ausencia del hombre que dirigió la Transición de la dictadura de Franco a la Monarquía parlamentaria.

 

 

Entonces, en Zarzuela dirigieron el dedo acusador hacia el Parlamento con la coartada de que el formato que habían elegido para celebrar los 40 años de las primeras elecciones democráticas impedía la presencia de dos Reyes, sobre todo cuando el Emérito no podía participar en el mismo desde una posición destacada.

En cambio, en el entorno de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, siempre tan enemiga de las polémicas, defendieron que de haber querido Zarzuela que acudiera Don Juan Carlos se le hubiera dado su lugar en un acto al que acudieron desde las nietas de la Pasionaria a todos los diputados electos de la primera legislatura que aún viven.

 

Para evitar otra controversia igual, desde el Congreso ruegan a Zarzuela que “aclaren lo antes posible la presencia de Don Juan Carlos para evitar especulaciones innecesarias”.  Se quejan de que “parece que no quieren formalizar las cosas hasta el último momento y no sabemos qué se gana con eso nunca”.

Aquel malestar

Entonces Don Juan Carlos utilizó a personas de su entorno para expresar su malestar por haber sido marginado en una conmemoración políticamente tan significativa para la historia de España y en la que él tuvo un papel fundamental. Lo paradójico es que la polémica estalló tras el acto en el Congreso de los Diputados cuando se conocía desde muchos días antes que el Emérito no estaría presente. Nadie pareció reparar en la anomalía de su ausencia hasta que fue demasiado tarde.

Comenta esta noticia
Update CMP