En erasmus sin barreras

La comisión de Cultura y Educación del Parlamento ha votado un aumento de la dotación financiera del programa Erasmus+ para 2021-2027, que triplica sus fondos

La política española está crispada y abocada a nuevas elecciones que, dudo mucho, den lugar a un gobierno especialmente estable, y mucho menos monocolor. Donald Trump ha declarado una dudosa Emergencia Nacional para poder construir su muro. Nicolás Maduro resiste como puede mientras evita la llegada de ayuda humanitaria para su población.

El mundo parece algo más loco de lo que ya era. Sin embargo, en medio de este panorama, hay iniciativas que dan esperanzas por su solidez y sus resultados, como es el programa Erasmus.

Ha sido desde sus inicios un éxito rotundo. Los tiempos han cambiado mucho desde que España enviara sus primeros 95 alumnos al extranjero en 1986, mientras supera los 40.000 en la actualidad. Es, y ha sido siempre, algo más que una oportunidad para el desarrollo académico de los estudiantes: europeísmo en estado puro.

Mientras que las instituciones europeas y la mayoría de los programas que llevan a cabo son percibidos como algo lejano, burocrático y poco transparente, éste proporciona beneficios sociales y culturales palpables.

El intercambio estudiantil original, ahora ampliado a profesores y otros colectivos bajo la nueva denominación de Erasmus +, ha permitido la interrelación personal entre personas con diferentes procedencias y experiencias, lo que produce un enriquecimiento mutuo y debilitamiento de los estereotipos que la falta de contacto y la cosificación del otro tiende a producir. En este sentido, ha combatido con éxito la raíz misma de la intolerancia.

Por supuesto, en el ámbito estrictamente académico, ha producido buenos resultados, que se han traducido en un aumento importante de las posibilidades de los futuros graduados a la hora de ingresar en el mundo laboral, si bien podía ponerse un pero relacionado con la falta de acceso real al programa de los alumnos con menos soporte económico familiar o de entornos desfavorecidos. Esto está a punto de cambiar.

Este miércoles, la comisión de Cultura y Educación del Parlamento votó un aumento de la dotación financiera del programa Erasmus+ para 2021-2027, que triplica sus fondos y busca crear un marco inclusivo europeo al tiempo que se desarrollan estrategias nacionales para fomentar la participación de personas con menos oportunidades.

La idea consistiría en adaptar los fondos a las necesidades de los participantes, su movilidad y los costos de vida y subsistencia del país de destino. Se incluiría además apoyo para la capacitación en idiomas y oportunidades de aprendizaje en línea.

Ciertamente es una buena noticia, pues, aunque exitoso, el programa Erasmus adolecía desde ciertos sectores de críticas por elitista (objeción que, dada la amplitud del programa y la cantidad de personas que han tomado parte en él, resulta injusta). Lamentablemente, que por razones estrictamente económicas no se pudiera tomar parte en él, era deplorable. Los cambios votados acabarán con la mayoría de situaciones de desigualdad que pudieran haberse producido.

Siento un gran cariño por el programa, del que además formé parte en el fascinante norte sueco, y animo a todo el que tenga interés a dar el paso y prepararse para una experiencia inolvidable en la que descubrirá la verdadera Europa: la Europa de los ciudadanos.

*Abogado y politólogo

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