19 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La batalla de Madrid: ahí se juegan su futuro cuatro líderes nacionales

Madrid siempre ha sido decisiva. Pero ahora será además definitiva: el futuro de los grandes partidos pasa por la Puerta del Sol. Éstas son las claves que lo confirman.

Aunque los sondeos no lo recogen, hay temor en Podemos a quedar excluido de la Asamblea de Madrid ante el tirón, en la izquierda, de Gabilondo y de Errejón, sustentado éste en Carmena. Sería un cataclismo para Pablo Iglesias, pero también tal vez para el PSOE: en ese contexto, la suma con Más Madrid difícilmente alcanzaría los 57 diputados imprescindibles para cerrar 24 años de gobiernos del PP.

La política madrileña vive en un sinvivir y si siempre ha tenido un efecto expansivo nacional, en esta ocasión lo tendrá aún más: de ella depende como nunca el futuro, por distintas razones, de los líderes de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos. Solo Santiago Abascal, de Vox, parece quedar al margen de los inciertos efectos de quién gane y pierda el Ayuntamiento de la capital y la Puerta del Sol.

 

 

Si Iglesias pierde con Errejón, el Podemos 2 más suave que es Más Madrid tendrá tiempo, ganas y opciones de ocupar ese espacio en toda España. Especialmente si el Podemos original no entra en en el Gobierno de Sánchez, una posibilidad que no gusta en Moncloa pero tampoco se descarta: la inconcreción en ese sentido de Isabel Celáa, a 48 horas del 26M, sugiere que al PSOE le preocupa el desplome de Podemos y le ayuda no cerrando una puerta que, en realidad, estaba cerrada.

Los desafíos de Casado

Pero no solo el líder morado las puede pasar ídem. Las miradas están puestas en Pablo Casado, que tiene dos retos complejos: evitar el sorpasso de Ciudadanos y mantener la Puerta del Sol con Isabel Díaz Ayuso. Un fracaso en ambos desafíos abriría el camino de su sucesión, con un camino incierto, Génova resistiendo y el sector crítico presionando.

 

 

Un éxito en ambos, y no digamos si Martínez Almeida derriba a Carmena de la mano de Begoña Villacís, le daría tranquilidad y una larga legislatura de cuatro años para intentar una remontada que, hoy en día, parece remota.

"Casado acaba de empezar, las elecciones nos han llegado muy rápido, necesita tiempo y que el voto del centroderecha vuelva a reorganizarse. Sánchez no ha tenido una victoria tan rotunda, pero la fragmentación en tres y la caída de Podemos ha hecho parecerlo", se consuelan en el entorno popular.

La clave de CS

Ahí entra Rivera, reforzado tras las Generales, pero también con incertidumbres inmediatas que, en buena medida, se dirimen en Madrid. ¿El veto al PSOE se extenderá a Gabilondo si las cuentas le salen con un ascendente Ignacio Aguado? La posición oficial es que nunca se llegará a ese pacto, que es el que quieren en privado los socialistas.

 

 

En Cs saben de sobra que, para aspirar a liderar el centroderecha, no se pueden retratar junto al PSOE, ni siquiera en sus versiones más moderadas de Gabilondo en Page. "Ya veremos si eso cambia al día siguiente de las Elecciones", confiesan en los cuarteles socialistas madrileños, convencidos de que a los naranjas, si no superan al PP, les interesará formar Gobierno en Madrid o Toledo.

Algo que dejaría el camino más libre a Casado para reivindicar el espacio liberal y conservador, pero también le devolvería a Cs su idea germinal de situarse en el centro y no desechar a nadie que no se mueva del espacio constitucional: algo que lograría si, un suponer, rechaza a Pedro Sánchez y le condena a entenderse con el soberanismo y, a la vez, alcanza pactos con Gabilondo o Page que ahora ni quieren ni se plantean.

 

 

¿Y Sánchez? Teóricamente, su posición es la más sencilla. No se juega nada y sigue de luna de miel tras su rotunda victoria en las Generales. Pero ese periodo de gracia pasará y se enfrentará a una realidad compleja: solo tiene 123 diputados, un mundo frente al resto pero insuficientes para decidir en el Parlamento; una nueva recesión acecha y el independentismo no aflojará a corto plazo.

 

 

De cómo y con quién pacte en las grandes plazas autonómicas dependerá también cómo será su legislatura en el Congreso. Y él lo sabe. Gobernar Madrid sería, incluso en lo personal, una enorme satisfacción. Pero hacerlo con Errejón y sin Podemos o con Ciudadanos tendrá una onda expansiva nacional de consecuencias difíciles de prever. Todo pasa por Madrid, pues, ese rompeolas de ilusiones que, más que nunca, este 26M será decisivo.

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