16 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un Puigdemont desesperado quiere a un "preso político" de candidato en Barcelona

Joaquim Forn, en el centro de la imagen detrás de sus seis compañeros

Joaquim Forn, en el centro de la imagen detrás de sus seis compañeros

Frustrado por su arrinconamiento, el expresidente fugado intenta imponer a Joaquim Forn como aspirante a la alcaldía de la capital catalana pese a tener ya otro elegido en primarias.

Carles Puigdemont se siente arrinconado: su proyecto de la Crida, el enésimo tras dinamitar CiU, Junts pel Catalunya y el PdeCat, no ha calado como paraguas único del independentismo bajo su liderazgo por el desprecio de ERC; y cada día que pasa su fuga a Bélgica le distancia más de la realidad política catalana.

Y para intentar enmendarlo, busca un golpe de efecto a la desesperada de dudosa viabilidad político e incluso jurídica: designar candidato a la alcaldía de Barcelona a uno de los autodenominados "presos políticos" pendientes de juicio en el Tribunal Supremo: el elegido es Joaquim Forn, el exconsejero de Interior que amenazaba con movilizar a los Mossos si, hace ahora algo más de un año, no se aceptaba la "nueva realidad" republicana.

 

Forn es uno de los nueve dirigentes políticos en prisión preventiva, y su designación no sería fácil, empezando por una certeza interna: la Crida ya tiene una teórica candidata, del PdeCat, Neus Munté, ganadora de las primarias internas para elegir el rival de Ernest Maragall (ERC), Manuel Valls (Cs), Josep Bou (PP) o la propia Ada Colau (En Común Podems).

Varios problemas

Y para terminar, su situación penal: parece difícil que salga de prisión mientras no haya sentencia, allá por el próximo verano si se cumplen los pronósticos, y los comicios son en mayo. La cortesía de mantener el cautiverio se debe, más que al Supremo, al exilio de Puigdemont, por cierto: es él quien certifica el riesgo de fuga y prolonga la cárcel provisional de sus compañeros.

En todo caso, las maniobras han comenzado con una representante de Puigdemont al frente del operativo interno: su mano derecha y la de Torra, Elsa Artadi, figura como cocinera del enésimo plato de Puigdemont, experto en guisos políticos achicharrados, al menos hasta ahora.

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