Un año de retos

Miedo da pensar lo que se nos viene encima el año nuevo. Eso sí, entretenidos nos mantendrá

Finalizamos 2018 con la sensación de no haber resuelto demasiados problemas, sino haberlos sustituidos por otros nuevos y cargados de incertidumbre.

Con diferencia, la mayor conmoción a nivel político en España fue el sorprendente triunfo de la moción de censura que terminó con el gobierno en minoría del Partido Popular, para encumbrar a otro gobierno todavía más minoritario y con socios dignos de toda desconfianza, como es el del señor Pedro Sánchez.

Si el objetivo teórico de la moción de censura (constructiva) es poner al frente del ejecutivo una mayoría alternativa cuando la actual ha perdido la confianza de la Cámara, no queda claro que se haya logrado el objetivo.

El empecinamiento de Sánchez en agotar la legislatura, pese a contar con 83 diputados y escaso apoyo de sus "socios", en lugar de convocar a nuevas elecciones, que difícilmente ganaría, ni con la ayuda del CIS al cambiar la receta para cocinar las encuestas de intención de voto, muestra más irresponsabilidad política que preocupación por el país.

Una cosa sí que cabe reconocer como mejora, o al menos como constatación de una idea que a todos se nos pasaba por la mente: que la deriva independentista catalana, a la que le servía como excusa la presencia del "inmovilista gobierno de Rajoy en la Moncloa", no depende en absoluto de quien ejerza el gobierno de España.

Los intentos de Pedro Sánchez, ungidos de simbolismo, para acercar posturas u ofrecer diálogo al señor Torra, no han recibido más que tibias respuestas, cuando no evidentes desaires.

Nuestra Constitución, pese al maltrato recibido por oportunistas y sectores que censuran y sienten horror ante todo lo que suponga cesiones mutuas, búsquedas del consenso y creación de marcos de convivencia no partidistas, se ha mantenido firme.

El discurso de Nochebuena de Felipe VI, se sea o no monárquico, hizo un llamamiento a este espíritu de consenso y convivencia pacífica, que ha sido apoyado por los principales partidos de ámbito nacional.

En el exterior, una errática e impulsiva presidencia norteamericana de Donald Trump nos ha dejado titulares y situaciones de incredulidad, enarcando cejas hasta el infinito. Ya en nuestra orilla del Atlántico, el tortuoso e imprevisible camino del Brexit continúa, aunque no se sabe hacia donde. Theresa May se ha mostrado incapaz de convencer a propios y ajenos manos a la cabeza, al patetismo más profundo, en lo que a su actitud frente a la inmigración se refiere. Esto no debe llevarnos a pensar que estamos mejor o somos más solidarios, la respuesta europea al problema migratorio, o más bien la falta de respuesta, es causa de vergüenza.

Mientras la continuidad de su gobierno pende de un hilo, la UE y el resto de países miembros preparan ya planes de contingencia ante la expectativa de una salida sin acuerdo. Pero quien verdaderamente sufrirá las consecuencias de una decisión mal tomada y poco meditada será Reino Unido, que no levantará cabeza durante al menos una década de llegarse a la opción más dura.

En último lugar, y como una noticia ya anunciada que no debiera sorprender a nadie, un PSOE en decadencia ha acabado perdiendo la Junta de Andalucía, que no había conocido otro partido desde el inicio de nuestra joven democracia.

Pérdida, por otro lado, que se ha visto acompañada de la entrada de VOX en el Parlamento andaluz; situación inédita hasta la fecha en nuestro país, que había logrado permanecer relativamente alejado de la aparición de partidos de extrema derecha de nuestro entorno con representación parlamentaria.

Miedo da pensar en lo que se nos viene encima con el nuevo año, pero al menos nos mantendrá entretenidos.

*Politólogo y abogado.

Comenta esta noticia
Update CMP