18 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Siete meses de acoso a Arrimadas: no le perdonan haber ganado al separatismo

Arrimadas, el pasado marzo

Arrimadas, el pasado marzo

La dirigente de Ciudadanos soporta un acoso constante desde que ganó en las urnas a Puigdemont y Junqueras. En un clima hostil, los siete meses de reiterados ataques no encuentran amparo.

Inés Arrimadas, de Ciudadanos, ganó las Elecciones Autonómicas en Cataluña, pero el separatismo la trata como una extraña: ni su condición de mujer, en un país muy sensible a la igualdad y alerta contra el machismo, le libra de todo tipo de ataques y ofensas.

La última ha tenido lugar este mismo fin de semana, en un acto público  en Canet de Mar (Barcelona) junto a diputados de Cs, donde ha sido abucheada por varias personas con gritos de 'Libertad presos políticos', a los que han respondido gritando 'Libertad'.

 

Ha sostenido que "con este intento de boicotear la libertad de catalanes para poder pasear tranquilamente por Canet, se demuestra la necesidad de reconstruir la convivencia". ¿Pero cómo justifica el nacionalismo la presión constante a un cargo público respaldado por más catalanes que Puigdemont o Junqueras? Bien sencillo, con fotografías como ésta:

 

 Imagen de ayer, en Barcelona

 

En la imagen, se convierte el acoso sufrido por la dirigente de Ciudadanos, que en ese preciso instante era abucheada, en un acto de chulería de ella al hacerla responsable de la pequeña pancarta que un hombre sin identificar portaba a su lado, con los semblantes de Puigdemont y Junqueras ataviados como los célebres 'El Gordo y el flaco'.

El mismísimo dirigente de ERC Gabriel Rufián, que no condenó el ataque a Arrimadas como no lo hizo tampoco ningún político independentista relevante, ha dado pábulo a esa manipulación es sus redes sociales, pobladas siempre de desprecios a la vencedora de los últimos comicios.

 

 

No es nuevo. Desde el año pasado los ataques e injurias a la también portavoz nacional de Ciudadanos son constantes. Desde actores de TV3 como Toni Albá, que la llamó "mala puta"; hasta el acoso que sufrió durante la jornada de reflexión del 20 de diciembre para los comicios que finalmente ganó. E incluso deseos de que fuera violada que merecieron incluso una intervención judicial con condena para la autora de la barbaridad.

Albiol, otro blanco

Arrimadas es una dina del nacionalismo, que siempre pone en la mirilla en políticos incómodos. Tanto ella como Xavi García Albiol, del PP, son objeto de presión constante, cada vez más visible: el último día de San Jordi ambos recibieron insultos y coacciones, que en el caso del dirigente popular vinieron de cien personas concentradas frente a él en Badalona, la ciudad de la que fue alcalde. Y lo mismo con la dirigente naranja, que no se libra de esos ataques ni cuando está en la carpa de su partido.

 

 

Pero el soberanismo mira para otro lado, cuando no sonríe o de algún modo instiga. El día del acoso a Albiol, el portavoz del Ayuntamiento de Badalona, Josep Téllez, no hizo además alguno de solidarizarse, y se limitó a tildar a su teórico compañero de "hooligan provocador" y de sumarse a la campaña #ForaAlbiol.

 

 

Las invasiones de sedes de PP o Ciudadanos, que incluso han amanecido en Hospitalet cubiertas de heces, forman parte de la misma dinámica.  Se trata de estigmatizar a quienes ganan en las urnas y creen en la Constitución. Y aunque no lo logran del todo, no remitirán en el intento.

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