11 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Benjamín López

    La vara verde

    La objetividad no existe pero sí la honestidad al informar y opinar. En eso creo desde que me dedico a este bendito oficio del periodismo desde hace más de 20 años. Y eso trato de aplicar en este blog. Si les apetece, pasen y lean.

El pasado reciente del fichaje estrella del PSOE que deja en evidencia a Sánchez

Pedro Sánchez, flanqueado por la juez Margarita Robles y la líder del PSOE en Madrid, Sara Hernández

Pedro Sánchez, flanqueado por la juez Margarita Robles y la líder del PSOE en Madrid, Sara Hernández

Margarita Robles entra en las listas del PSOE, lo que supone el segundo viaje de ida y vuelta de la judicatura a la política. En Podemos, Victoria Rosell prepara su propia puerta giratoria.

Tanta nueva política y tanta regeneración se quedan al final en nada más allá de mera palabrería. Los que quieren echar al PP a toda costa y prometen el cambio, demuestran que su intención no pasa de la propaganda. El último ejemplo lo tenemos en la elección de Pedro Sánchez para ocupar el puesto vacante de 'número dos' en las listas del PSOE al Congreso por Madrid. La elegida ha sido la magistrada Margarita Robles una profesional consumada, como pocas, de las 'puertas giratorias'.

De hecho, esta es la segunda vez que abandona la judicatura para dar el salto a la política. En 1993, Robles pasó de presidir la Audiencia Provincial de Barcelona al gobierno de Felipe González como subsecretaria de Justicia y posteriormente como secretaria de Estado de Interior a las órdenes del ministro Juan Alberto Belloch.

Tras la llegada del PP al poder, Robles tiró de nuevo de puerta giratoria para volver a la carrera judicial donde fue aupada por el PSOE al Tribunal Supremo y al CGPJ. Y ahora, de nuevo, salto mortal a la política. Sin comentarios.

Victoria Rosell ha vuelto a pedir el reingreso en la carrera tras la clausura de la legislatura y sus problemas judiciales

Su listón ético está bajo pero, sin duda, aún por encima del de la jueza 'podemita' Victoria Rosell que se metió en la puerta giratoria para pasar en diciembre del juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas al Congreso de los Diputados. Este caso avergüenza a propios y extraños, a todos menos a Pablo Iglesias y a la dirección de su partido. El Supremo la investiga por cohecho y prevaricación en la investigación de un asunto que afectaba a un socio de su pareja.

Al parecer, lejos de inhibirse de dedicó a poner trabas, aparcar y dilatar indebidamente el caso. Veremos en qué acaba todo esto pero, mientras tanto, Iglesias la defiende y quiere que repita como número uno en las listas al Congreso por Las Palmas. Su vara de medir a los demas no tiene nada que ver con la que usa para medir a su propio partido; para los otros el lado estrecho del embudo y para él, el ancho.

El fiasco socialista del fichaje de Baltasar Garzón

A todo esto, 'miss aeropuertos' -como se conoce a Rosell por varios incidentes de soberbia y prepotencia que ha protagonizado en esos recintos- ya ha mostrado que, llegado el caso, agarrará la puerta giratoria para volver a su juzgado si hiciera falta.

Una vez disueltas las Cortes ha pedido el reingreso en la carrera judicial por si no repite en las listas electorales. De jueces a políticos y de políticos a jueces. Nadie lo impide y nadie lo limita a pesar de que es muy cuestionable por esa minucia de la separación de poderes, uno de los pilares de la democracia.

Es cierto que los de Victoria Rosell y Margarita Robles no son los dos únicos casos de este trasvase de la judicatura al escaño. Ha habido muchos otros y en todos los partidos desde el más sonado, el de Baltasar Garzón. Pero estos dos llaman de forma especial la atención porque vienen de sendos partidos cuyos líderes se rasgan las vestiduras ante la corrupción, claman contra las puertas giratorias y se presentan a sí mismos como el cambio y la regeneración.

 

 

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