30 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Que no enreden a las Comunidades: las fases de desescalada las decide Sanidad

Salvador Illa, ministro de Sanidad

Salvador Illa, ministro de Sanidad

El Gobierno intenta embarrar el juego cargando en las Autonomías los posibles rebrotes, pese a que solo a Moncloa le compete aprobar o no el paso a la siguiente fase.

 

 

Todas las Comunidades Autónomas, a excepción de parte de Cataluña y Castilla y León, han pedido el pase a la Fase 1, que abre algo el desconfinamiento: permite reuniones familiares de hasta diez personas, aumenta la movilidad en coche dentro de la misma provincia o reabre los concesionarios de automóvil con menos de 400 m2, entro otras novedades.

La polémica en la Comunidad de Madrid tras la dimisión de su directora de Salud ha contribuido a enturbiar el debate y, con seguridad, a estimular el temor de todos los españoles a las consecuencias de la desescalada en su territorio.

Dejar que se presente una decisión que ha de ser estrictamente sanitaria como una especie de subasta autonómica sustentada en criterios económicos es un error que añade miedo extra a una población agotada en ese sentido.

 

 

Pero si el Gobierno lo tolera, es por algo: le interesa permitir que se asiente la sensación de que las decisiones las adoptan ya las Comunidades, sin duda para cargarle a sus presidentes la responsabilidad de todo lo malo que pudiera pasar en la fase de desconfinamiento: del mismo modo que cargó en ellos el desajuste entre la cifra de muertos oficial y la real; lo hará en el caso hipotético de un rebrote.

Irresponsable de nuevo

Es otro ejercicio de irresponsabilidad más que Moncloa y sus desconocidos expertos alimentan para borrar la huella de sus errores y de sus fatales consecuencias. Porque digan lo que digan y pidan lo que pidan las Autonomías, sólo se aprobará si así lo decide el Ministerio de Sanidad, único responsable de avalar o negar el avance de cada región a la siguiente fase.

Ni Madrid ni nadie evolucionará, pues, si un Comité de Expertos que nadie conoce pero en todo caso tiene la palabra definitiva, lo avala. Permitir que se embarre también un asunto tan delicado quizá le sirva a Sánchez a efectos políticos, y no hay nada más que ver la enésima polémica artificial montada contra Ayuso; pero es evidente que perjudica a los ciudadanos, a su ánimo y a su esperanza.

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