16 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El gay del PSOE que se escandaliza con Mecano pero no con Delgado y su "maricón"

Francisco Polo (PSOE)

Francisco Polo (PSOE)

Los trinos del día, a veces melódicos y a veces rebuznos, abarcan todas las modalidades: unos irritan, otros indignan y otros divierten. Juntos, resumen la actualidad de una forma peculiar.

 

 

Se llama Francisco Polo, se hizo un nombre con change.org y el programa en radio de Julia Otero y, tras pasar por la muy sanchista Ejecutiva del PSOE, se convirtió en secretario de Estado de Agenda Digital, un área clave del que se habla menos que de un encuentro de curling de la segunda división finlandesa. Y es gay, como el mismo destaca en su perfil.

El caso es que se ha sumado a la (ridícula) cacería a Mecano por utilizar la palabra "mariconez" en el himno 'Quédate en Madrid' de hace treinta años, con un tuit de impostada solemnidad que debió de escribir frunciendo el ceño y con gesto de querer pasar a la historia:

 

 

Huelga decir que, de aplicar ese baremo a todo, a Lou Reed no debería permitírsele cantar nunca 'Walk on the wilde side' por ensalzar la prostitución de travestis o habría que mandar al exilio a 'The Police' por esa oda al acoso, según estos parámetros, que es 'Every breath you take'. Nos apostamos una cena que, sin embargo, Polo entona ambas con un mechero en la mano.

 

El caso es que el estupendismo de Polo y otros puritanos de izquierdas, además de absurdo, es oscilante: nada se le recuerda a este heroico activista gay contra su compañera Dolores Delgado, ministra de Justicia, por llamar literalmente "mariconazo" al ministro Marlaska.

Y es que todo el mundo sabe que, en esa noble causa que es la igualdad sexual, hay profesionales de la paja en el ojo ajeno que no ven las vigas en el propio: tratar de malotes a Mecano, el grupo chupi por antonomasia de los 80, es su penúltima proeza. Pero habrá más.

 

Postureo, capítulo II

 

Y como quiera que el postureo no viene nunca solo, ahí tenemos a la coportavoz de Podemos en el Congreso, Ione Belarra, haciendo "un Polo" con otra causa igualmente necesaria pero repleta, en su caso, de cinismo y confort: esto se detecta cuando se elige un problema lo suficientemente lejano, en el tiempo o geográficamente, como para que el discurso en cuestión le sirva más de homenaje al que lo hace que de ayuda al destinatario. Veamos:

 

 

Nada que objetar al recuerdo de Sankara, pero escandaliza que teniendo tan cerca el drama de los coaccionados en Cataluña, de las víctimas olvidadas en el País Vasco o de los exiliados y hambrientos en Venezuela, la buena de Belarra tenga que viajar en el tiempo tanto para tirarse el folio y sentirse una rediviva Margarita Nelken. Un poquito de por favor.

 

Postureo, capítulo III

 

Y finalizamos con otro clásico de la pose, el siempre preclaro Íñigo Errejón, participante junto a la inolvidable Carmen Calvo en uno de esos actos que les gustan tanto a nuestros superhéroes sociales modernos: una sala a oscuras, una platea conmovida y un sillón blanco para ellos, bajo los focos, para iluminar a la humanidad. 

 

 

Debe ser terrible soportar ese peso, don Íñigo, el costurero de la humanidad; el capitán de los desheredados, la esperanza de los oprimidos y el rey de los de abajo. Pero lo más emocionante es que sepa coser, con esa pinta de no haber dado palo al agua en su vida. No hay que dejarse llevar por las apariencias, que luego te mandan a zurcir con alguna razón.

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