22 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pedro Sánchez perdió el debate, ¿pero perderá el domingo en las urnas?

El líder del PSOE dejó claro que no sabe qué hacer con España, a la que ni siquiera sabe definir, y además no rechazó entenderse con el independentismo. Dos problemas muy graves.



 

 

El único debate electoral del 10N -conviene insistir en el bochorno de que no haya más ni formatos 'cara a cara'- se saldó sin un ganador claro -es muy dífícil que lo haya con cinco intervinientes y todo tan reglado- pero con un perdedor nítido: Pedro Sánchez fue incapaz de responder a ninguna de las grandes cuestiones, planteadas por sus rivales con la precisión de Pablo Casado, la contundencia de Santiago Abascal o la claridad de Albert Rivera.

El líder socialista no supo qué decir a una pregunta elemental del líder del PP, ganador como poco moral de un debate que le refuerza como alternativa, que cualquier aspirante a gobernar este país debería tener muy clara: "¿Cuántas naciones hay en España?".

No se puede gobernar España sin saber definirla, y menos aún si no descartas entenderte con el separatismo de nuevo

Que la pregunta no resultara extemporánea refleja la errática, confusa e inquietante política que los socialistas, desde Zapatero hasta Sánchez, llevan practicando en Cataluña desde hace demasiado tiempo, consistente en alimentar una imposible expectativa separatista para luego culpar a quienes defienden la Constitución acusándoles, de manera vergonzosa, de generar independentistas.

Y si el candidato socialista no fue capaz de aclararle a Casado y a toda España esa cuestión, probablemente la explicación esté en el segundo hito de la noche: se negó a aclarar también si volverá a pactar con los nacionalistas que la le hicieron presidente, y si lo hizo fue en el sentido menos deseable a España.

 

Porque a estas alturas, el mismo Sánchez que lleva desde 2015 sometiendo a España a un bucle electoral eterno con todo tipo de artimañas, volvió a exigir que todos les respaldaran si consigue tener más votos que el resto, negándose a cualquier tipo de pacto estable inherente a un resultado electoral fragmentado.

Derrotado, ¿pero y el domingo?

Que el socialista exija a PP y Cs un respaldo ciego es simplemente insólito e inviable; pero que lo haga con Podemos equivale a apostar por repetir la fórmula de la moción de censura, respaldada por los partidos de Quin Torra, Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi.

Si a esa actitud se le añade el alocado discurso económico del PSOE, empeñado en subir impuestos y aumentar el derroche público en un país extenuado por la crisis y endeudado hasta límites inadmisibles, la conclusión no puede ser otra: es de desear que Sánchez, además del debate, pierda el próximo domingo en las urnas.

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