19 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

Riojas de Pueblo, las Bodegas familiares reclaman su sitio

Algunos de los bodegueros más singulares de La Rioja están empeñados en demostrar que la singularidad de sus vinos supone el inicio del viaje hacia el origen de los viñedos de la región.

Una veintena de viticultores y pequeñas bodegas de Rioja constituyeron en 1991 la asociación para defender los intereses del modelo de negocio familiar. Las Bodegas Familiares fueron clave en aquellos años para ocupar un espacio ante los grandes e históricos operadores del sector que nos llevó al Consejo Regulador y al resto de instituciones. En la actualidad, con casi cincuenta asociados, es la única agrupación de bodegas familiares que abarca todo el ámbito geográfico de la DOCa Rioja.

Treinta y una de estas bodegas familiares, con viñedo propio e identidad municipal, han presentado en Madrid, en exclusiva para profesionales, sus nuevas añadas y novedades, incluidos algunos de los que serán reconocidos como los primeros vinos de Viñedo Singular, la nueva categoría de Rioja que vincula el origen de las uvas y el vino a un único viñedo y que exige una edad mínima de 35 años, rendimientos de producción y de transformación notablemente más reducidos y una doble calificación excelente en cata antes de salir al mercado.

El viaje de la diversidad, de zonas, variedades y estilos propuesto por la Asociación de Bodegas Familiares de Rioja, con la presentación del I Salón de Vinos de Pueblo, despertó un extraordinario interés entre los profesionales de la distribución y de la hostelería madrileña. Más de trescientos y medio centenar de medios de comunicación asumieron el ‘reto’ de degustar los vinos, nuevas añadas y novedades.

Los asistentes viajaron por diferentes comarcas geográficas a través de una extraordinaria ‘paleta’ de vinos muy diferentes pero con un denominador común: Rioja. De las garnachas de Yerga y Tudelilla a las garnachas del Najerilla, de los ‘fríos’ tempranillos de Obarenes a los de la Sonsierra, las Riberas del Ebro, los viñedos del Iregua y del Leza, varietales de tempranillos blancos, maturanas tintas y blancas, gracianos, maceraciones carbónicas, vinos ecológicos, naturales..., conocieron la ‘otra Rioja’ en la que casi todo está aún por mostrar.  El desarrollo de los vinos de pueblo supone el inicio del viaje hacia el origen de los viñedos de la región vitícola más importante del país.

Juan Carlos Sancha, vicepresidente de las Bodegas Familiares de Rioja, recordó la importancia de esta nueva apuesta que pone el foco en la madera de las viñas más allá de las barricas: “Hacer un vino es como hacer una película. Hay un actor principal y un actor secundario. Rioja y otras zonas han desarrollado un modelo de negocio basado principalmente en la crianza en barrica de manera, pero nosotros siempre hemos defendido que el protagonista no es la barrica sino lo que hay dentro. Yo soy viticultor no maderero”

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